Páginas vistas en total

jueves, 17 de febrero de 2011

5.EL NOMBRE

5. EL NOMBRE

Fuentes: Fortescue; Jungmann, p.232-239; Martimort, p.289-294; Mohrmann, T.III, p.351, Art. aparecido en "Vigilae Christianae" 12, p.67-92, 1958; Righetti, t.II, p.105-109



1)- Las primeras denominaciones

1. Los términos primitivos son los que vienen del griego y se encuentran en el Nuevo Testamento:
a- "Fractio panis" (Act.2, 42; 46; Didaché XIV; Cf. Lc.24, 30-35)
b- "Coena dominica" (I Cor. 11, 20 ss.)
c- "Eucaristía” ( ευχαριστ
ία) o "gratiarum actio" (San Ignacio, Ad Ef. 13, 1; Ad Fil. 4, 1; Ad Smyrn. 7, 1; 8, 1; Dichaché 15, 1; San Justino, I Apol. 65, 3, 5; 66, 1; 67, 5)
d- "Liturgia" (λειτυργια) (San Clemente Rom. 40, 2) En lenguaje eclesiástico significaba al principio la totalidad de la actuación oficial del clero. Luego solamente las funciones religiosas, y entre los griegos, a partir del s.IX, sencillamente la Misa. Este término (para designar la Misa) prevaleció y perdura entre los orientales, no en Occidente.

2. En Africa, en el s.III, Tertuliano y San Cipriano usan los siguientes términos:
a- "Oblatio"; "oferre sacrificium" (Cipr. Ep. 1, 2; 6, 2; Tert., Ad uxor. II, 4; De virgin. velandis, 9). "Oblatio" sigue siendo la expresión más corriente para la Misa hasta el s.VI, mientras que "oferre" (sin complemento) continuaba usándose aun posteriormente para expresar la actuación del celebrante. Aun hoy dice el obispo en la ordenación sacerdotal: "sacerdotem oportet oferre'" (Jung., p.233)
b- "Dominicum (convivium)" o con algún calificativo, "divina sacrificia", "Dominica Solemnia"[1] "Dominicum" se usaba también en Roma.[2] Al respecto dice Jungmann: "Hay otra palabra que se fija en la persona, manantial de donde brota toda la acción santificante de la Misa, a saber NSJC. De ahí el nombre de 'dominicus', muy corriente en el norte de Africa y en Roma durante los siglos II y III. En la persecución diocleciana declaran los mártires de Abitinia: 'sine dominico non possumus...intermitti dominicum non potest'. La formación de esta palabra, que define la Misa como acto religioso en honor de Cristo, tiene su paralelismo en la otra que señala el domingo como día del Señor ('dominica', domingo, ), y el edificio destinado al culto cristiano como casa del Señor, casa de Cristo (Kirche, church), y trae su origen de la misma época" (p.234-235)
c- Eteria, San Agustín e Inocencio I (s.V) [3]utilizan la palabra "sacramentum". De allí que en Roma se hable de "Liber sacramentorum".
d- Un término tomado del culto pagano pasó a significar el culto cristiano en general, y especialmente la santa Misa: "Actio", con el verbo correspondiente "agere" (y algunos relacionados como "facere" y "operari"). P.ej: San León escribe a Dióscoro de Alejandría: "In qua (basilica) agitur", para significar que allí se celebraba el santo sacrificio.
En el Sacramentario leoniano encontramos varias veces los términos enunciados.
P.ej: "Da fidelibus tuis in sacra semper actione persistere... Sit nobis Domine, operatio mentis et corporis caeleste mysterium, ut cuius exequitur actionem, sentiamus affectum". En El Gelasiano se habla de "Canon actionis". Por eso vemos que algunos Communicantes tienen como título "Infra actionem".


2)- En cuanto al término "Misa"

1. Según San Isidoro de Sevilla "Misa" se relacionaría con "despedida" ("dimissio") de los catecúmenos: "Missa tempore sacrificii est, quando cathecumeni foris mittuntur, clamante levita: 'Si quis cathecuminus remansit, exeat foris'; et inde missa, quia sacramentis altaris interesse non possunt qui nondum regenerati noscuntur"[4]
"Hoy no puede ponerse en duda el que ésta sea la significación primitiva de la palabra 'missa' = 'missio' = 'dimissio'. En el latín de fines de la Edad Antigua significaba despedida al terminar una audiencia o reunión. En este sentido se vino a usar en el lenguaje de la liturgia cristiana para indicar por medio del 'Ite, missa est' el final de la asamblea. Con esta significación se presenta la palabra hacia fines del s.IV" (Jung., p.237)
La fórmula "Ite missa est" la encontramos por primera vez en el OR I (s.VI). El término "missa", referido a la despedida de los catecúmenos se halla en San Agustín (Sermo 49, 8). Otros ejemplos:
- Casiano, Inst. 11, 16
- Conc. de Lérida (a.524), canon 4: "... De his qui se incesta pollutione commaculant, placuit ut quosque in ipso detestando et illicito contubernio perseverant, usque ad missam tantum catechumenorum in eccesiam admittantur"
En la Peregrinatio ad loca sancta de Egeria, monja española del s.V, el término "missa" se emplea 72 veces. Aunque con diversos matices, en general parece significar un rito final de despedida o una cierta ceremonia religiosa.[5]
En lenguaje monástico parece tener el sentido de "fin de una ceremonia", fin del Oficio.[6] También designa una parte del Oficio.[7] En reglas monásticas de la Galia y España, en los s.VI y VII, designa un Oficio, compuesto de lecturas, salmos y oraciones (O sea, en el sentido genérico usado por Egeria)

"Este término, por lo demás, se usaba todavía corrientemente al final del s.V para indicar el fin o disolución de cualquiera asamblea, no sólo sagrada, sino también profana... Es la forma clásica latina del 'mittere senatum, praetorium, convivium', que tiene la significación de disolver la reunión del Senado, del ejército o de los comensales" (Righ., p.107)

2. Para Rabano Mauro se relaciona con "transmissio": envío de la hostia a Dios, o de nuestra oración.
"Missa autem est legatio inter Deum et homines, cujus legationis officio fungitur sacerdos cum populi vota per preces et supplicationes ad Deum offert".[8]

3. Santo Tomás asume las dos hipótesis (la de San Isidoro y la de R.Mauro)[9] Ciertamente los sentidos que le dan estos autores de la Alta Edad Media son muy hermosos, pero ya no se trata del sentido original, sino de una piadosa aplicación. Algo similar ocurre con al Sagrada Escritura: es legítimo encontrar sentidos acomodaticios a diversos pasajes, pero no se puede hacer creer al lector que ese sea el sentido literal.

4. Al parecer el texto más antiguo en que se emplea el término "Missa" (solo) es una carta de San Ambrosio a su hermana Paulina cuando ésta se encontraba en Roma. (Ep.20, 4; año 385). En ella le cuenta los distubios que hubo el Domingo de Ramos, a causa de un arriano. "Ego autem mansi in munere, missam facere coepi".
"Missa" incluiría toda la celebración; para la parte sacrificial Ambrosio usa "oblatione" (y "oferre") como Egeria. Pero algunos autores ven este texto el primer documento que aplica el término "misa" al santo sacrificio. P.ej, dice Martirmort: "Difícilmente se explicaría a coepi si 'missa' significara aquí la despedida de los competentes, que, por lo demás no era función personal del obispo; es muy preferible darle ya el sentido técnico y litúrgico de 'misa'. En este caso sería éste el más antiguo testimonio conocido en este sentido, ignorado en la misma época en Africa y, a lo que parece, en Roma". (p.293-294)

En todo caso, a fines del s.V, o comienzos del s.VI tiene el sentido de hoy día:
a- En una carta de san León Magno (año 445) dice a Dióscoro de Alejandría que debe celebrarse en domingo una segunda misa, si es necesario para que todos los fieles puedan asistir. "...Si unius tantum missae more servato, sacrificium offerre non possint" [10]
b- En Galia, Paulin de Périgueux, en su "Vida de san Martín" (4, 8 ss), hacia el el año 470: "Implenda est sancti doctrina poetae / praecedat missam miseratio"
c- Una carta enviada por los obispos Germanus y Johannes al Papa Hormisdas: "Celebratae sunt missae, nullius nomen obnuxium religionis est recitatum nisi tantum beatitudinis vestrae. Noster episcopus venerabilis Germanus missam celebravit".[11]
d- San Cesareo de Arles (s.VI) en los sermones 73 y 74 exhorta a los fieles a quedarse hasta el fin de la Misa ("Missa"), porque, al parecer, se iban después de las lecturas: "Las missae no tienen lugar cuando se recitan en la iglesia las lecturas divinas, sino cuando se ofrecen los dones y se consagran el cuerpo y la sangre del Señor" (Serm.73)[12]
e- San Benito utiliza el término en su Regla, no.38; Casiodoro en Exp. in Ps.25
f- Un peregrino, Antonius Placentius, hacia el año 575 dice: "Ibi est calix apostolorum in quo post resurrectionem Domini missas faciebant" (Itin.22)

Desde que se comienza a utilizar "missa" en el sentido que lo usamos actualmente, se emplea también el plural "missae". Ej: en el Gelasiano, al hablar de los formularios de las misas se dice "Orationes et preces ad Missas"; San Gregorio habla de "Missarum Solemnia".[13]
"...En latín, como en griego y en otras lenguas, los nombres de ceremonias, de fiestas, de 'espacios de tiempo', etc., se emplean regularmente en plural, p.ej: nuptiae, exsequiae, saturnalia, tenebrae, Kalendae" (Mohr., p.379)[14]


[1] "Numquid ergo dominicum post coenam celebrare debemus? San Cipriano, Ep. 63, 16; Cf. De lapsis, 25 y Tert., De fuga, 14
[2] Novaciano, De spectaculis, 5
[3] Peregr. ad loca sancta, 26; San Ag., Ep. 149, 16 ad Paul.
[4] Etim. 6, 9, 14. Cf. San Ag, Serm. 257 De Temp; Florus (diac. de Lyon, s.IX), De expositione Missae, PL 119, 72
[5] "Fit missa": "Chez Egerie désigne normalment un acte liturgique et cette tornure usuelle montre clarement qu'il s'agit d'une ceremonie et non pas d'une simple 'fin de service'" (Mohrm., p.363)
[6] Casiano, Inst.3, 7, 1; Regla de San Benito, cap.17
[7] Casiano, Inst. 3, 6; 3, 8, 2; 3, 11
[8] De cler.inst., PL 107, 332. Al parecer la interpretación de R.Mauro se basa en un sermón (37, 10) de San Gregorio Magno: "Ecce quotidianae hostiae illa cum eleemosynis et lacrimis missa legatio, quantam cum rege veniente gratiae pacem fecit" . Pero es evidente que el santo no tiene la intención de hacer la etimología de la palabra.
[9] III, 83, 4, 9
[10] Ep.9, 2- PL 54, 627. Jungmann y Righetti opinan que es este el primer testimonio en que se ve emplear el término "misa" como equivalente de toda la celebración eucarística
[11] Hormisdas, Ep. 59, 2
[12] También utiliza la expresión "mysteria divina" para referirse especialmente a la parte sacrificial
[13] In Ev. hom. 8, 1
[14] En nota (51) dice: "Este uso no ha pasado a las lenguas romances, probablemente porque el latín medieval volvió, parcialmente, a 'missa', en singular".

MISA-INDICE


LA SANTA MISA- ÍNDICE

1. Introducción
2. Bibliografía
3. Elementos para la celebración
3.1. El altar
3.1.1. Historia y simbolismo
3.1.2. Accesorios
a- El tabernáculo. La lámpara votiva
b- El crucifijo
c- Los cirios
d- Los manteles
e- Las sacras y el atril
3.1.3. Ornato
a- El baldaquino y el ciborio
b- El retablo
c- El frontal y las cortinas
d- Las imágenes y las reliquias
e- Las flores

3.2. Los vasos y paños sagrados
3.2.1. Los vasos
a- El cáliz
b- La patena
c- El copón
3.2.2. Los paños
a- El corporal
b- El puficador
c- La palia
d- El velo y la bolsa

3.3. Las vestiduras sagradas
3.3.1. Origen de las vestiduras
3.3.2. Las vestimentas romanas y griegas
A)- Prendas interiores
a- El calzón
b- La túnica interior
B)- Prendas externas
a- La toga
b- La túnica
c- La pénula
d- El palio
3.3.3. Los ornamentos actuales
A)- En general
a- Carácter sagrado de las vestiduras
b- Simbolismo
c- Bendición
B)- Cada ornamento en particular
a- El amito
b- El alba
c- El cíngulo
d- El manípulo
e- La estola
f- La casulla
4. Los colores
4.1. Historia
4.2. Generalidades
4.3. Uso y simbolismo

4. Historia de la Misa
4.1. Las fuentes
4.2. Etapas

5. El nombre

6. Cada parte de la Misa
Preámbulo:
1- Nociones y normas generales
2- La voz . El silencio
3- Posturas y gestos
4- Partes de la Misa
6.1. Misa de los catecúmenos
1. Preparación
2. Asperges / Vidi Aquam
3. Preces al pie del altar
4. Introito
5. Kyrie
6. Gloria
7. Colecta
8. Epístola
9. Gradual (Tracto) - Alleluia
10. Evangelio
6.2. Misa de los fieles
1. Credo
2. Ofertorio
2.1. Suscipe, Sancte Pater
2.2. Deus, qui humanae substantiae
2.3. Offerimus tibi, Domine
2.4. In spiritu humilitatis
2.5. Veni, sanctificator
2.6. Incensación
2.7. Lavabo
2.8. Suscipe, Sancta Trinitas
2.9. Orate, fratres
2.10. Secreta
3. Prefacio
4. Canon
4.1. Te igitur
4.2. Memento, Domine
4.3. Communicantes
4.4. Hanc igitur
4.5. Quam oblationem
4.6. Consagración
4.6.1. Qui pridie
4.6.2. Simile modo
4.7. Unde et memores
4.8. Supra quae
4.9. Supplices te rogamus
4.10. Memento de los difuntos
4.11. Nobis quoque
4.12. Per quem...
4.13. Per ipsum...
5. Pater
6. Agnus Dei
7. Oraciones preparatorias para la comunión del sacerdote y saludo de paz
8. Comunión del sacerdote
9. Comunión de los fieles
10. Abluciones. Comunión y Postcomunión
11. Ite Missa est. Placeat y bendición final
12. Último Evangelio
13. Oraciones de León XIII
14. La acción de gracias

INTRODUCCIÓN-2000 AÑOS DE MISA


1. INTRODUCCIÓN

2000 AÑOS DE MISA

HISTORIA, LITURGIA, SIMBOLISMO DEL SANTO SACRIFICIO
1- “2.000 años de Misa”. Algunos dirán: ‘No es cierto, puesto que no se celebraba la Misa en la época apostólica como se la celebra hoy día’. La objeción es válida. Pero también es cierto que se trata de la misma Misa, en estado germinal.
La liturgia de la Misa creció como una vid.
En los primeros siglos echó sus raíces, creció y se formó su tronco. De manera tal que ya en el s.VI se vislumbraba cual habría de ser su porte y su fisonomía.
Luego crecerán sus ramas y se vestirá de hojas.
Algunos observarán: ‘Aquí se ven injertos’. Respondemos: Tanto mejor si es para darle a la planta lozanía y belleza. En la Edad Media, en efecto, se agregarán ciertos elementos al tronco primitivo, pero ello no significará el que la vid se trueque en espino.
Finalmente llegará al tope de su crecimiento hacia finales de la Edad Media.
En el s.XVI San Pío V no hará más que podar algunas ramas, o si se quiere, extirpar las hiedras que se habían encaramado a la vid ( restituyó el rito ‘según la norma de los Antiguos Padres’....)

2- Vamos, pues, a ver en primer lugar el árbol en su conjunto, y contemplar las distintas etapas de su crecimiento.
Luego analizaremos cada rama, cada hoja, y por momentos, hasta las nervaduras.
¿Vale la pena tal análisis?
Cuando uno tiene un fino diamante entre sus manos lo mira detenidamente, y no se conforma con una mirada de conjunto, sino que lo hace girar sobre su palma para contemplar cada una de sus facetas y arrobarse con sus destellos. La Santa Misa es ese diamante. Es la perla evangélica por la cual debemos estar dispuestos a vender y dejarlo todo.
“Yo me animo a decir - son palabras de san Agustín- que Dios, aun siendo omnipotente, más no pudo dar; siendo sapientísimo, no supo dar más; y siendo riquísimo, no tuvo más que dar” (Trac. 84 in Joan.)[1]
Siendo así ¿podrá haber estudio más provechoso? . “Si scires donum Dei...” (Jn.4,10)

3- Por eso, toda reforma del rito tendría que respetar el crecimiento orgánico y tener en cuenta el porte, belleza y perfección alcanzados ya por el rito.
Porque puede ocurrir que un grupo de “especialistas” considere que la antigua vid está marchita. Cometer la torpeza de arrancarle las hojas, desgarrar sus ramas y hachar su tronco. Y en su lugar poner una higuera estéril… Y dejarnos así sin las dulzuras del vino…
Recordemos las terribles palabras de san Alfonso María de Ligorio: “…Por esto el demonio se esforzó siempre por suprimir la Misa del mundo, mediante los herejes, a quienes hizo precursores del Anticristo, que lo primero que procurará hacer y hará, será abolir el sacrificio del altar, en castigo de los pecados de los hombres, como profetizó Daniel(8, 11 ss.):’Y se ensoberbeció hasta contra el príncipe de la milicia, le quitó el sacrificio perpetuo y arruinó el lugar de su Santuario”[2]
No dejan de ser preocupantes las palabras dichas por un sabio liturgista contemporáneo, Mons.Gamber, respecto al nuevo rito de la Misa, en cuanto a la posibilidad de invalidez[3].
4- Por eso debemos aferrarnos a nuestra antigua vid, la que tiene sus ramas en forma de cruz, la cruz que nada ni nadie podrá destruir.

“Stat crux dum orbis volvitur”.


NB: Este trabajo fue redactado hace ya mucho tiempo. Se hace en estos días más útil, dado que el Santo Padre Benedicto XVI ha querido liberar de toda traba la celebración de la Santa Misa según el rito multisecular. (Que por otro lado, nunca fue derogado)



NOTAS

[1] “Audeo dicere quod Deus, cum esset omnipotens, plus dare non potuit; cum esse sapientissimus, plus dare nescivit; cum esset ditissimus, plus dare non habuit”

[2] "La dignidad y santidad sacerdotal", p.166, Apost.Mariano, Madrid, 1983.

Algo similar dice Dom Gueranger: "Si el Sacrificio de la Misa se extinguiera, no tardaríamos en volver a caer en el estado depravado en que se encontraban los pueblos afectados por el paganismo, y tal será la obra del Anticristo. Procurará todos los medios de impedir la celebración de la santa Misa, a fin de que ese gran contrapeso sea abatido, y que Dios ponga fin entonces a toda cosa, no habiendo ya razón de hacerlas subsistir. Nosotros podemos fácilmente comprenderlo ya que después del protestantismo vemos mucha menos pujanza en el seno de las sociedades. Se han levantado guerras civiles, acarreando la desolación, y ello por la sola razón de que ha disminuido la intensidad del Sacrificio de la Misa. Es el comienzo de lo que ocurrirá cuando el diablo y sus ministros sean desencadenados y diseminados por sobre toda la tierra, difundiendo allí la confusión y la desolación, como ya nos advirtió Daniel".
(Explication de la Sainte Messe p.107)

[3] "Le nombre de messes véritablement invalides pourrait bien avoir considérablement augmenté depuis la réforme liturgique" ("La réforme liturgique en question, p.43)


LOS IRLANDESES NO CLAUDICARON DE LA FE, A PESAR DE LA PERSECUCIÓN CRUEL Y TENAZ, POR PARTE DE LOS INGLESES, PORQUE ESTABAN SOSTENIDOS POR EL SANTO SACRIFICIO DEL ALTAR.  Así lo recordaba el Papa Pío XI en Congreso Eucarístico de 1932 :
« ...Arouse their spirits so that, never forgetful of the ‘Mass Rock’, they faithfully cherish devotion to the Holy Eucharist as a standart of their Faith, and as a defence against errors »