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viernes, 18 de febrero de 2011

3.3.LAS VESTIDURAS SAGRADAS


3.3. LAS VESTIDURAS SAGRADAS U ORNAMENTOS (Sacra indumenta o paramenta)


Fuentes
: Aigrain, p.310 ss.; Brillant, p.395-400; Eslava Galán, cap.19; Fortescue, ‘The vestements...’; Ghir, t.1, p.291-346; Hays; Lesage; Paoli, cap.VI; Pfab; Righetti, t.I, p.532 s.; Roulin; www.imperivm.org



1. Origen de los ornamentos
2. Las vestimentas romanas y griegas
2.1. Prendas interiores
2.1.1. El calzón
2.1.2. La túnica interior
2.2. Prendas externas
2.2.1. La toga
2.2.2. La túnica
2.2.3. La pénula
2.2.4. El palio
3. Los ornamentos actuales
3.1. En general
3.1.1. Carácter sagrado de las vestiduras
3.1.2. Simbolismo
3.1.3. Bendición
3.2. Cada ornamento en particular
1. El amito
2. El alba
3. El cíngulo
4. El manípulo
5. La estola
6. La casulla
4. Los colores
4.1. Historia
4.2. Generalidades
4.3. Uso y simbolismo



1)- ORIGEN DE LOS ORNAMENTOS



1. Nuestras vestiduras sagradas tienen su origen en la indumentaria greco-romana. En efecto, el mismo tipo de vestidos que usaba la población civil, usaba el clero en el culto. Esto se puede comprobar en el arte de las catacumbas; p.ej: en la ‘Fractio panis’ de la Capella graeca y en el fresco de la cámara de los sacramentos de San Calixto.
Esto se dio no sólo en los primeros siglos sino aun después de Constantino. En el año 428 el Papa Celestino escribía a los obispos de Viena y Narbona para prohibirles que introdujera cambios en la vestimenta; el obispo debe distinguirse de sus fieles no por su vestidura, sino por sus virtudes. [1]
2. Muy probablemente, sin embargo, se destinaban al culto los vestidos de mejor calidad, y se reservaban algunos para ello (aunque fuesen de igual forma). De hecho, así lo afirman los ‘Cánones de Hipólito’ (201 y 203)[2]
3. Hacia fines del s.VI se introduce en Occidente el modo de vestir de los bárbaros, pero la Iglesia ordena al clero mantener la vestimenta antigua, y así comenzó a diferenciarse la vestimenta civil de la clerical.
En esa época la túnica talar (alba) que desde el s.III era el vestido común interior, se substituye por una túnica bastante más corta, y más cómoda (‘sagum’). Por otro lado, la pénula que era cerrada por todas partes, es reemplazada por un manto abierto por delante.
4. Después del s. XIII se acortan bastante las vestiduras, sobre todo la casulla, adquiriendo la forma que tiene hoy día.
“A este proceso de acortamiento contribuyó ciertamente la particular riqueza de las telas empleadas para la confección de los paramentos litúrgicos: iglesias, abadías, príncipes y pueblo, emulaban para hacerse suntuosos ornamentos después del s.XI, ostentando las propias riquezas en lo precioso del tejido (terciopelo, damasco, brocado) y en el arte del recamado en su más alta expresión (pintura a aguja). Ahora bien: todo esto fue en menoscabo de la ligereza y flexibilidad de las vestiduras, obligando, por razones prácticas de manejo y economía, a suprimir todo cuanto no fuese estrictamente necesario.” (Righ., p. 535-536)


2)- VESTIMENTAS ROMANAS Y GRIEGAS


Dijimos que la vestimenta litúrgica deriva de la usada en la vida civil, durante el Imperio. Veamos más en detalle algunas de esas prendas.
En primer lugar hay que distinguir el vestido interior, del exterior. En cuanto al primero consideraremos el calzón y la túnica. Respecto al segundo: la toga, la pénula y el palio.

2.1. Prendas interiores
2.1.1. El calzón, perizoma o subligaculum: se usaba bajo la túnica; era de lino, y tenía la misma forma para el hombre y la mujer. Los calzones anchos y largos eran considerados vestido oriental y de bárbaros. (En el 397 Arcadio y Honorio prohibieron su uso bajo pena de confiscación y destierro.)
2.1.2. La túnica interior
Era una especie de camisa sin mangas, de forma rectangular, y que se plegaba por el medio ( allí había un agujero para pasar la cabeza); en los hombros se sostenía por dos fíbulas. A veces, los ángulos inferiores se cosían.[3]
Paoli dice que esta túnica, como prenda interior, ‘tunica interior o subucula, o sctrictoria’ no debe confundirse con la túnica en sentido propio.

2.2. Prendas externas

2.2.1. La toga


Era una prenda eminentemente romana. Se usaba en la época clásica, cuando se iba a salir.
Era gruesa, de lana blanca; al comienzo parece haber sido rectangular, pero luego se hizo elíptica.
En la época imperial asumió una forma mucho más sofisticada que la primitiva; era un adorno, además de vestimenta.
Había dos clases de toga, o más bien, dos modos de usarla: la de cruzamiento simple (‘balteus’) y la de cruzamiento doble sobre el pecho.[4] Tan complicada era el colocársela que existía un esclavo, el ‘vestiplicus’, que disponía los pliegues desde la víspera. Había quien perdía mucho tiempo para ajustársela y quien, según Horacio, nunca lograba reducirla a la obediencia.
En la mayor parte de los casos la toga era ‘pura’, es decir, sin ornamentos. Pero existía la toga adornada de una guarnición de púrpura, llamada ‘praetexta’. Era la usada por los sumos magistrados y sacerdotes.
Por otro lado, existía la toga ‘picta’, que se vestía durante el triunfo; y la ‘trabea’, toga abigarrada que los augures y otros sacerdotes usaban durante las celebraciones.





2.2.2  La túnica


a- Hasta le s.III, entre los romanos, la túnica era de lana. Pero desde el s.IX se generalizó el uso del lino; por eso los ‘Ordines romani’ hablan de ‘linea’.
b- La túnica se usaba muchas veces suelta, sobre todo en la intimidad de la casa. Pero cuando se iba a la ciudad o de visita se utilizaba un cíngulo (‘tunica cincta’). Y así quedaba a una altura un tanto superior a las rodillas; los soldados la usaban a la altura de las rodillas y las mujeres más larga.
Pero más tarde, sobre todo a partir del s.IV-V la moda cambió: la túnica descendió hasta los talones (‘talaris’), y las mangas se estrecharon. (Como puede verse claramente en el arco de triunfo de Constantino).
c- Como dijimos al comienzo la túnica no tenía mangas, o solo llegaban hasta el codo. Pero desde el s.III, por influencia oriental, se comienzan a usar mangas largas (como se ve en algunos frescos). De hecho, la túnica talar y con mangas, pasó a ser vestimenta de los patricios. (aunque en la época de la República era mal vista[5]).
San Agustín dirá que no usarla así, es deshonroso.[6]
d- El tipo más rico de estas túnicas estaba representado por la ‘Delmatica’, que muchos llevaban en lugar de la toga. La ‘delmatica’ era de lino, lana o seda. Una variante especial sin mangas era el ‘colobium’
Eusebio dice que los sacerdotes que asistieron a la dedicación de la basílica de Tiro, estaban vestidos con túnica talar.[7]
e- La antigua túnica de los romanos estaba adornada con dos bandas púrpura u oscuras (‘clavi’), que descendían desde los hombros por delante y por detrás. La banda indicaba que se pertenecía a un orden determinado: los senadores, llevaban el ‘latus clavus’ (o ‘laticlavium’); los caballeros, el ‘augustos clavus’.[8]
(Esta decoración se ha conservado en dalmáticas y tunicellas).
También una cinta cerraba el borde inferior y las mangas.
f- Los colores que se usaban en las prendas: “La incipiente industria química sólo dominaba el pardo, el amarillo, el violeta y el rosado, casi siempre sobre variaciones de la púrpura, obtenida del jugo de un molusco. A veces se diluye en orines, lo que se manifiesta en el olor que despiden algunos tejidos así coloreados” (Eslava Galán)


2.2.3. La pénula ( ‘paenula’)


a- Era una prenda de lana, de forma circular, muy amplia, y con capucha (‘cucullus’).
En el centro tenía una abertura por donde se introducía la cabeza. Cubría totalmente el cuerpo, por lo que para utilizar las manos era necesario levantar los bordes y echarlos sobre los brazos. ( Era una especie de poncho).
b- Era imprescindible en los viajes: protegía del frío y de las lluvias, y servía como frazada para la noche.[9]
c- Poco a poco se fue recortando para hacerla más cómoda, y ala vez se la adornaba para hacerla más elegante. De circular pasó a tener forma elíptica.
d- La usaron:
* Los abogados en sus litigios, en lugar de la toga, que les resultaba muy incómoda.
* En la época de Trajano, la usan los tribunos del pueblo; Cómodo la impone para asistir a los espectáculos.
* En el año 382 es reconocida como vestimenta privada de los senadores. Por eso llegará a ser, fácilmente, vestido litúrgico.


2.2.4. El palio (‘pallium’)

a- Era la toga griega, y tuvo mucha aceptación entre los sabios. Se decía que era la prenda utilizada por Nuestro Señor y los apóstoles. ( San Justino predicaba revestido de palio).
“Consistía en un paño rectangular de lana tres veces más largo que ancho, que se ponía echando una tercera parte sobre el hombro izquierdo, de forma que esa parte cayese por delante sobre el brazo izquierdo; los otros dos tercios se pasaban por la espalda, recogiendo lo restante la mano derecha y volviéndolo a echar sobre el hombro izquierdo”
b- Desde el s.II vemos en las pinturas de las catacumbas algunos personajes bíblicos vestidos con palio.
c- Como era bastante incómodo, se lo reemplazó por en el siglo IV por la pénula. Pero no fue suprimido, sino que se simplificó, pasando a ser una especie de bufanda. Y pasó a ser distintivo de los ‘officiales’.




3)- LOS ORNAMENTOS ACTUALES



3.1. En general

3.1.1. Carácter sagrado de las vestiduras

En el cap. 39 del Éxodo se nos describen “las vestiduras sagradas para el servicio del santuario, las del sacerdote Aarón y las de sus hijos para las funciones sacerdotales.” Y se nos dice que “ Los hijos de Israel habían hecho todas sus obras conforme a lo que Yahvé había mandado a Moisés” (Cf. Ez. 44, 17-20)
Podemos aplicar al culto católico el siguiente pasaje del Eclesiástico (cap. 50) en que se alaba a “Simón, hijo de Onías, sumo sacerdote, quien en su vida restauró la casa, y en sus días fue consolidado el santuario...”; quien era “como el sol radiante sobre el templo del Altísimo... cuando se ponía los ornamentos de ceremonia y se vestía con las ropas suntuosas; cuando subía al altar santo y hacía resplandecer los ámbitos del santuario...”
Por tratarse de una acción sagrada, la celebración de la Santa Misa exige el uso de prendas especiales. (Suárez, in III disp. 84 sect.2, n.2)
Santo Tomás, hablando de las vestiduras usadas por los sacerdotes en la Antigua Alianza, dice que tenían como fin imponer respeto. “Para que fueran tenidos en mayor respeto, se les concedía especial ornato en los vestidos y una consagración especial. Y esta es la razón común del ornato de los vestidos”. ( I-II, q. 102, a.5, ad 10)



3.1.2. Simbolismo

a- El esplendor y belleza de los ornamentos sagrados simbolizan las virtudes de las cuales debe estar adornado el ministro de Cristo. ‘Imitamini quod tractatis’. En el Prefacio de la consagración episcopal se decía:
“Es verdaderamente digno ... que te demos gracia ... ¡oh Dios!, gloria y honor de todas las dignidades que se escalonan en las órdenes consagradas a tu servicio. Cuando hablabas antiguamente con Moisés, en conversaciones familiares, cuando le dabas tus instrucciones sobre tu santo culto celestial, tuviste a bien reglamentar al detalle el hábito sacerdotal y la mística vestimenta de Aarón, tu elegido, habría de llevar en las funciones sagradas. De esta manera, los ejemplos de las edades pretéritas ilustrarían a las venideras, y tu doctrina quedaría presente en todos los siglos. Pero, si los antiguos trataban con veneración lo que no era más que figura, nosotros tenemos y palpamos la realidad, que vale más que todos los antiguos enigmas. El hábito era el distintivo del sacerdocio antiguo; el distintivo de nuestro sacerdocio actual debe ser la belleza del alma. Este esplendor, que deslumbraba antiguamente los ojos de los judíos carnales, exige de nosotros ahora la realización de lo que significa. Otorga, pues, Señor, a este tu siervo, que te has elegido para que desempeñe el ministerio del sacerdocio supremo, la gracia de reflejar en sus actos y en sus costumbres todas aquellas virtudes que en otro tiempo significaban las telas, el oro, la pedrería y los bordados...”

b- Paul Bayart luego de pasar revista al simbolismo que se presenta en la colación de las diversas órdenes, dice: “Tendremos que insistir todavía? Indudablemente, este simbolismo es a veces artificial, ficticio, sin relación directa con los objetos a que se aplica. Pero, ¿no es evidente también que en sus líneas generales tiene por finalidad la lección que los sagrados ministros deben aprender de los ritos de la propia ordenación y que deben recordar cada vez que se acercan al Altar para el Sacrificio eucarístico, para el que han sido consagrados? Los vestidos que llevan, los objetos que usan, los ademanes que hacen, todas estas cosas materiales deben ser para ellos el signo de las disposiciones morales que sus funciones les exigen, en razón de la Eucaristía misma a que se ordenan: pureza, fortaleza, perseverancia, celo, espíritu de mortificación y sacrificio todo ello, con gozo santo y total alegría. ¿ No tenemos aquí una enseñanza profunda, completa y definitiva? ¡ Y cuán amplia concepción de la Eucaristía se nos revela y descubre! Todos estos detalles, en apariencia fútiles e insignificantes que acaso alguien pudiera tildar de infantiles, presentan una tan sólida y armónica ordenanza, cuando se los considera en su conjunto, que se comprende que la Iglesia soñara con eso, y una vez realizado, se detuviera y quedara conforme. El simbolismo nació de la vida misma de la Iglesia, de su pensar y sentir cotidiano, de su experiencia eucarística” (‘Eucaristía’, p. 398)
c- San Buenaventura, como otros autores medievales, relaciona los diversos ornamentos con ciertos momentos de la Pasión: “Nuestro Pontífice, Jesús, llevó en su Pasión todas las vestiduras pontificales. El amito, cuando los judíos le velaron el rostro; el alba, cuando Herodes lo cubrió de una vestidura blanca; la casulla, cuando se le puso, por ignorancia, el trozo de púrpura. Para que nada faltase, tuvo el manípulo, la estola, y el cíngulo cuando fue atado a la columna. La corona de espinas fue la mitra; la caña, su cetro. A manera de guantes y de sandalias, tuvo las manos y los pies cubiertos de sangre. Cuando, pues, los Obispos, para celebrar el Santo Sacrificio, se visten estos ornamentos, lo hacen en recuerdo de la Pasión de N.S., de la que es un memorial el Sacramento del altar”. (Com. a Lc., XXII)[10]
d- Ghir hace la siguiente reflexión respecto a la confección de los ornamentos en los últimos siglos: “ Se han conservado generalmente las formas antiguas hasta el s.XVI y XVII. Pero se ha perdido demasiadas veces el respeto de la tradición, la correcta inteligencia del fin litúrgico y del simbolismo de los ornamentos sagrados.
Las autoridades eclesiásticas dejaron su fabricación en manos de la industria del momento y del gusto personal, y las disposiciones frecuentemente reiteradas de la Iglesia no pudieron combatir de manera efectiva esa degeneración. De allí resultó que en muchos lugares los ornamentos destinados al servicio de Dios no respondieron más, tanto por la tela, como por el color y la forma, ni a las exigencias de la liturgia, ni a las del arte. Antes que nada hay que devolver a esas vestiduras su soltura y amplitud...” (T. 1, p.293-294)


3.1.3. Bendición

a- Todos los ornamentos deben ser bendecidos, incluso el cíngulo (Rit. serv. 1, 2-5). Según la disciplina antigua un sacerdote puede bendecir los ornamentos: el párroco para las iglesias y oratorios emplazados en el territorio de su parroquia; los rectores de iglesias para sus iglesias; los sacerdotes delegados por el Ordinario del lugar. Ellos no utilizan las oraciones del Pontifical, sino del Misal o Ritual.[11]
b- En el Pontifical[12]se solicita a Dios: “... purificar, santificar y consagrar estos ornamentos sacerdotales con el rocío de tu gracia y bendición sobreabundante, a fin de que lleguen a ser dignos de servir al culto de Dios y a los santos misterios”; y que el sacerdote “que está revestido de ellos, merezca ser protegido y defendido contra todos los asaltos y tentaciones de los espíritus malignos; que él administre y dispense los santos misterios de manera edificante, con celo y dignidad; que persevere fielmente en el servicio de Dios...”
c- “Los ornamentos pierden la bendición cuando (c. 1305):
* se deterioran o rompen de tal manera que no podrían usarse sin irreverencia;
* de cualquier modo y aunque por breve tiempo, pierden la forma que es esencial a su destino y que tenían cuando fueron bendecidos, v.g., en un alba, cuando se separa una manga o encaje, si éste subiere más arriba de las rodillas.
* se emplean en usos indecorosos,v.gr., en funciones teatrales o se exponen públicamente para la venta (desde el momento en que se exponen) aunque no fueren vendidos; pero no la pierden, si se venden en privado.”
“Si perdieron la bendición, pueden destinarse a usos profanos, cambiándoles su forma primitiva, pero nunca a usos sórdidos o viles”. (c. 1510)[13]



3.2. CADA ORNAMENTO EN PARTICULAR

A continuación vamos a estudiar cada prenda litúrgica según el orden en que se las coloca el celebrante:

1- El amito                                                 
2- El alba
3- El cíngulo
4- El manípulo
5- La estola
6- La casulla




3.2.1. EL AMITO (‘amictus’)

El amito es el paño blanco, cuadrangular, con que el sacerdote envuelve su cuello. Tiene una crucecita en la parte superior, la cual besa antes de colocárselo sobre la cabeza, luego lo desliza sobre el cuello y finalmente lo ata por delante con las cintas que tiene en sus extremidades.
(Medidas aproximadas: 80 a 90 cm. de largo por 60 o 70 cm. de ancho)

A)-Historia

a)- El nombre: Los O.R. antiguos lo llaman ‘anagolaium’, ‘anagolagium’ = manteleta.
No fue llamado ‘amito’, sino desde el s.IX. ‘Amictus’ viene de ‘amicio’ (amb + jacio) = ‘echarse alrededor de sí, envolverse; cubrir’. ‘Se amicire, amiciri’ era el término propio para designar el cubrirse con la vestimenta superior externa; mientras que ‘induere’ se refería a la vestimenta que se colocaba directamente sobre el cuerpo, y ‘vestire’ era el término general. El término ‘amictus’ significaba, entonces, la acción de cubrirse con una vestimenta, y por metonimia la vestimenta, el abrigo mismo.
Se encuentra a veces el término ‘humerale o superhumerale’ (vestimenta para los hombros), aunque raramente (especialmente en Alemania, después del s.XI).
b)- Los romanos se cubrían la cabeza con un velo durante los sacrificios; por otro lado, usaban el ‘palliolum’ para cubrir la parte del cuello que la túnica dejaba descubierta. Pero no parece que el amito traiga su origen de allí.
c)- En Roma la túnica, por su holgura, entorpecía el movimiento de los brazos durante el trabajo manual. Por eso antes del trabajo era costumbre no solo ceñirse la cintura, sino también desde los hombros hacia el pecho por el ‘analabos’ o amito, que permitía el libre movimiento de los brazos.
Casiano (+435) nos habla en sus ‘Instituciones’ (cap. 1) de una prenda similar que usaban los monjes en Egipto:
“Llevaban asimismo dos pequeñas cintas, tejidas de lana, que los griegos llaman ‘análabos’ y que nosotros podemos designar con el nombre de ‘subcintoria’, o ‘redimicula’, o más exactamente ‘rebracchiatoria’. Estas cintas descienden de la nuca, y deslizándose por ambos lados del cuello, rodeando las axilas, ciñen el torso de una y otra parte. De esta manera, haciendo presión, ajustan al cuerpo las holguras del vestido. Con ello los brazos accionan libremente y los monjes se hallan prontos para cualquier trabajo...”[14]
Por lo dicho, se ve que el amito ha tenido en sus orígenes un fin práctico.

d)- Como ornamento propiamente litúrgico: es mencionado por primera vez en el O.R. 1. Era propio del pontífice en las grandes solemnidades y de los diáconos y subdiáconos regionales, que se lo ponían sobre el alba.
En un principio, el uso del amito fue exclusivamente romano. En las Galias, se usó solo en algunas partes, desde la época carolingia.
Cuando se extendió fuera de Italia, casi todos los clérigos lo usaban. Y ya no sobre, sino bajo el alba. Amalario (s.IX) habla ya del amito como de la vestimenta sagrada que se coloca el celebrante en primer lugar.[15]
Pero en Roma mismo se puede decir que hasta el s.X se colocaba primero el alba, y luego el amito.
Desde esta época también se hizo costumbre el colocar el amito sobre la cabeza, y luego de vestir la casulla, se lo echaba hacia atrás en forma de capucha. Esto se practicó hasta que se generalizó el uso del birrete (S.XVII). Y se mantiene entre los dominicos, franciscanos, y algunos benedictinos.

B)- Simbolismo

Es doble:
a)- La mortificación de la lengua: dice Amalario que ese es su significado por rodear al cuello.[16]
Y es el simbolismo que conserva el Pontifical romano. En efecto, el obispo dice al subdiácono: “Recibe el amito por el cual se significa la mortificación en el hablar”.[17]
Y qué importante es para el ministro de Cristo dominar su lengua, la que habrá de usar para pronunciar las palabras de la consagración. En ese dominio se traslucirá la virtud del sacerdote. Fácil es pecar en esta materia.
“¿Quién es el que no pecó con su lengua?” (Eclo.19,17)
“Yo me dije: ‘Velaré sobre mi conducta, para no pecar con mi lengua” (Ps.38,2)
“¡Raza de víboras! ¿Cómo podéis decir cosas buenas siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca... Y yo os digo que de toda palabra ociosa que hablaren los hombre habrán de dar cuenta el día del juicio. Pues por tus palabras serás declarado justo o por tus palabras serás condenado” (Mt. 12,34 ss.)
“Si alguno no peca de palabra, es varón perfecto, capaz de gobernar con el freno todo el cuerpo ... También la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad. Colocada entre nuestros miembros, la lengua contamina todo el cuerpo, e inflamada por el infierno, inflama a su vez toda nuestra vida. Todo género de fieras ... ha sido domado por el hombre; pero la lengua nadie es capaz de domarla; es un mar turbulento y está llena de mortífero veneno. Con ella bendecimos al Señor y Padre nuestro y con ella maldecimos a los hombres, que han sido hechos a imagen de Dios...” (Sant. 3,1 ss.)[18]

b)- El casco de salvación = la esperanza. Se ve en el amito una especie de casco porque se lo coloca sobre la cabeza. El casco de la salvación es la esperanza porque lo que nos mueve a luchar a pesar de las dificultades y de lo pensamientos negativos (“no podrás salvarte...”; “es demasiado para ti...”), es el deseo de los bienes futuros y el saber que Dios combate siempre a nuestro lado. [19]
“Tomad el yelmo de la salvación...” (Ef.5,17)
“Pero nosotros, hijos del día, seamos sobrios, revestidos de la coraza de la fe y de la caridad y del yelmo de la esperanza en la salvación”.
La oración que dice el sacerdote al colocárselo hace referencia justamente a este segundo aspecto del simbolismo: “Cubre, Señor, mi cabeza con el casco de la salvación, para que pueda repeler los ataques diabólicos”.[20]



3.2.2. EL ALBA (‘alba’)

Es la túnica blanca que cubre completamente la sotana. Deriva de la antigua túnica romana ‘talaris o manicata’, es decir, larga hasta los tobillos y con mangas largas. (Cf. ‘túnica’)

A)- Historia
a- Los documentos más antiguos que hablan de ella como de vestidura litúrgica son del s.VI (Concilio de Narbona y escritos atribuídos a San Germán de París).
Los Ordines más antiguos la llaman ‘linea’ o ‘camisia’
b- Las primeras albas eran de lana, como lo habían sido las túnicas romanas. Más tarde, hacia el s.IX se generalizó el uso del lino.
c- Los documentos del s.IX al XI nos presentan el alba como una vestimenta bastante larga, ceñida y sin ornamentación.
Durante el s.XI el corte y decoración del alba sufrieron un cambio considerable. Se comenzaron a añadirle faldones de lino, de manera que el alba se ampliaba a medida que descendía hacia el suelo. Y también se comenzaron a agregar apliques de bordados en oro, en la parte del dobladillo y en los antebrazos.
Posteriormente, para mayor comodidad se aplicaban dos cuadrados de tela por delante y por detrás, y en los extremos de las mangas.
Desde el s.XVI el alba fue decorada con puntillas (las cuales asumen, a veces, dimensiones exageradas).

B)- Simbolismo

El alba simboliza la pureza de la cual deber estar revestido el sacerdote para celebrar dignamente los sagrados misterios. Lo expresa claramente la oración: “Blanquéame, Señor, y limpia mi corazón para que purificado con la sangre del Cordero, pueda gozar de la dicha eterna”.[21]
El Apocalipsis nos habla de los mártires que han lavado sus túnicas en la sangre del Cordero (8, 14; 19,8)


3.2.3. EL CÍNGULO (‘cingulum’)
 
Es el cordón que sirve para ceñir el alba, remata en borlas o flecos. Puede estar confeccionado de distintos materiales y puede ser blanco o del color litúrgico del día.

A)- Historia

a- Entre los romanos era el complemento imprescindible de la túnica, al menos para salir a la calle. Pero hacia el s.IV sólo lo usaban los trabajadores y el Papa Celestino reprochaba a los obispos de Galia el usarlo.
El volver a usarlo y en el ámbito litúrgico habría estado precedido por el uso que de él hacían los monjes.
b- En la Edad Media, y hasta el s.XV no se usaba el cíngulo en forma de cordón, sino una banda de lino, de unos 7 cm. de ancho, que se sujetaba mediante una correa o cintas. Muchas veces se lo adornaba con bordados; y algunos con piedras preciosas y láminas de oro y plata.
Este uso perduró hasta nuestros días, en algunos lugares, como puede verse por el siguiente decreto: “ Como el cíngulo significa los cordeles y azotes con que fue azotado y flagelado N.S., reprobamos absolutamente esos cíngulos de género más o menos bordado, que son más bien bandas o fajas. Pueden tolerarse los que están actualmente en uso hasta que se acaben”. (D.4048; Conc.Plen.lat. no.905)

B)- Simbolismo

Según la concepción judía los riñones son sede de la conscupiscencia, de los deseos carnales. Por ello, ceñirse significa mortificar las pasiones.
“Cíñeme, Señor, con un cíngulo de pureza, y extingue en mis lomos la llama de la pasión ( el humor de la libido) para que permanezca en mí la virtud de continencia y castidad”.[22]




3.2.4. EL MANÍPULO(‘manipulus’)[23]

Es la banda de tela que pende del brazo izquierdo del celebrante, del color litúrgico correspondiente (el mismo que el de la casulla y la estola)
Lleva tres cruces: una obligatoria, en el centro y dos en las extremidades.
Solo se usa en la Misa. Además del sacerdote, se lo colocan el diácono y subdiácono; pero si un ministro hace de subdiácono, sin tener la orden, no debe usarlo. (D.4181)

A)- Historia

a- Los romanos, sobre todo en la época imperial, utilizaban una especie de pañuelo (‘orarium’), con el mismo fin que se utiliza actualmente.
b- Pero poco a poco, fue pasando a ser más un adorno que algo práctico, y entonces se lo confeccionó de mejor calidad y con adornos. Se llevaba en la mano, sea bajo el brazo izquierdo, sea alrededor del cuello (los ciudadanos distinguidos).
Es el pañuelo (‘mappula’) que agitaban los cónsules para dar la señal de los juegos.
c- Luego pasó a ser signo distintivo del alto clero romano, como lo atestigua el ‘Liber Pontificalis’. Según éste, el Papa Silvestre (+ 314) lo otorgó como insignia honorífica a los diáconos romanos para el servicio litúrgico.
d- Desde le s.IX el manípulo (bajo distintas denominaciones) se usa en todas partes, bajo la forma de un lienzo que se tenía en la mano izquierda como se toma un haz o gavilla. Por eso desde el s.X se lo comenzó a llamar ‘manipulus’.
e- Entre los s.IX y X pasó a ser exclusivamente un ornamento, desprovisto de utilidad práctica.
f- Forma: Hasta el s.X mantiene su antigua forma de pañuelo. Entre los s.X-XIII fue alargado, en la parte de abajo, en forma de trapecio. (Es en esta época que se lo comienza a usar en el antebrazo izquierdo).
Entre los siglos XIII-XV, por el contrario, adquirió la forma de banda elegante y estrecha, de igual anchura.
En el s.XVII, forma de pera.
g- Material: Antiguamente se lo confeccionaba de lino, pero desde el s.IX-XIII, se comenzó a utilizar seda, y a emplear los mismos motivos decorativos que la casulla. Siempre se le colocaron flecos.

B)- Simbolismo

El manípulo, dijimos, era un pañuelo; como tal servía para secar el sudor y las lágrimas. Por eso representa todos los trabajos que debe pasar el sacerdote, las dificultades de la vida. Y que él va a unir en el Ofertorio a los sacrificios que soportó su Maestro; en especial, podemos pensar, durante sus correrías apostólicas y su santa Pasión.
‘Manípulo’ viene del latín (manus+pleo) y significa ‘manojo’, ‘puñado’. Y seguramente por este significado se le aplica el salmo 125, 6, que dice: “Van y andan llorando los que llevan y esparcen la semilla, pero vendrán alegres trayendo sus gavillas”.
Cada mañana el sacerdote piensa al colocar su manípulo en la jornada que le espera. Tendrá que trabajar, roturar el campo del Señor, bajo un sol muchas veces agobiante; trabajar una tierra seca, dura. Pero no debe amedrentarse, dejarse ganar por la fatiga o la desesperanza, porque “Los que siembran con lágrimas, cosecharán con júbilo” (Ps. 125,5)

Oración: “Que yo merezca, Señor, cargar el manojo del llanto y del dolor, de tal manera que pueda recibir con gozo el premio de mi labor”.[24]


3.2.5. LA ESTOLA
 

Es
la banda longitudinal de seda, del mismo color que la casulla, y que el sacerdote coloca alrededor de su cuello, cruzándola sobre el pecho y ajustándola con el cíngulo.
Como decoración lo único que se exige es una crucecita en el medio ( y que al colocársela queda a la altura del cuello), que el sacerdote besa antes de ponérsela.
Al comienzo se llamaba ‘orarium’ (también ‘mappa’ o ‘sudarium’); pero en Galia, hacia fines del s.VI, se la comenzó a llamar ‘estola’, término que en la época clásica designaba un manto amplio que usaban las matronas.
A partir del s.XII no se utilizó más el término ‘orarium’, sino estola.
[25]

A)- Historia

a)- Es muy discutido su origen. Para Rohualt de Fleury, Mons. Battifol, Dom Leclerq, etc, fue una especie de bufanda, llamada ‘orarium’. Esta banda o lienzo se llevaba alrededor del cuello y servía para secar la boca (‘os’, en lat.), el sudor y las lágrimas.
En varios monumentos paganos se ve que ciertos personajes visten una banda de tela alrededor de su cuello, y que cae sobre el pecho. Al parecer su uso estaba reservado a gentes de cierta jerarquía (pontífice, sacerdotisa, dama romana, etc.); para enjugarse, el pueblo se contentaba con el faldón de su manto.
En las catacumbas se ve al Buen Pastor representado con una banda doble en cruz (en el cementerio de los santos Pedro y Marcelino); una mujer con dos tiras (cem. de San Calixto, s.III); orantes con las dos bandas del orarium.
b)- Para Wilpert la estola de los diáconos tendría otro origen. Se trataría de la ‘servilleta’ (‘mappa’, ‘mantile’, ‘linteum’) que los diáconos debían utilizar cuando hacían el servicio de la mesa eucarística y agápica.
Al igual que hoy día, en la antigüedad, al servir las mesas, los ‘mozos’ (‘delicati’) llevaban una servilleta (‘mappula’) colgada del brazo o del hombro izquierdo. Y otro tanto hacían los ministros de los servicios paganos (‘camilli’). De allí habría pasado al cristianismo.
c)- Como ornamento eclesiástico el ‘orarium’ o estola se menciona por 1a. vez en el Concilio de Laodicea (s.IV), que prohibe su uso a los subdiáconos y clérigos inferiores (lectores y cantores), y queda entonces establecido como símbolo de la dignidad del diácono (c. 22 y 23)
Por los concilios españoles sabemos que se imponía a los obispos y sacerdotes en su consagración ( ordenación).
Los diáconos usaban la estola sobre la dalmática, y con los extremos cayendo desde el hombro izquierdo. En cambio, los sacerdotes y obispos la llevaban bajo la casulla, colgando desde el cuello y con on las dos partes verticalmente sobre el pecho. Pero el Conc. de Braga (675) mandó a los sacerdotes que cruzaran la estola sobre el pecho, lo que se hizo común a toda la Iglesia desde el s.XIV, y prescribió san Pío V en sus rúbricas. El obispo la continuó llevando como antes.
Respecto a Roma: los primeros testimonios los encontramos en los Ordines III, V, VIII y IX. Allí, según parece, también los clérigos de órdenes menores, usaban estola.
El ‘orarium’ que se imponía a diáconos y sacerdotes en su ordenación, había estado toda la noche sobre la confesión de San Pedro, para penetrarse de su celo apostólico (O.R. IX)
d)- Material y forma: respecto de la forma, se aplica lo que dijimos ya acerca del manípulo.
En los orígenes se usaba como materia el lino blanco.
En la E.Media era bastante más larga que en la actualidad: llegando a veces hasta los pies. Se la adornaba frecuentemente con ricos bordados; flecos, borlillas, campanillas, esmaltes y piedras preciosas.


B)- Simbolismo

a)- Por un lado, como se lleva sobre el cuello se la asimila a un yugo, el dulce yugo de N.S. (= las cargas del estado sacerdotal). Así, en la ordenación el obispo dice al neosacerdote: “Accipe jugum Domini, jugum enim ejus suave est et onus ejus leve”.
b)- Por otro lado, puesto que la estola era una vestimenta utilizada por personas de cierta dignidad, simboliza la dignidad del primer hombre, del hombre antes del pecado original (creado a imagen y semejanza de Dios). Por eso dice le sacerdote al colocársela: “Restitúyeme, Señor, la estola de la inmortalidad que perdí por la prevaricación de mi primer padre, y aunque indigno accedo a tu sagrado misterio, merezca, sin embargo, el gozo sempiterno”.[26]


3.2.6. LA CASULLA (‘casula’, ‘planeta’, ‘amphibalus’)


Es la vestidura de color más amplia, que cuelga de los hombros, por delante y por detrás, a modo de escapulario.
Rabotin distingue cuatro tipos de casulla:
- la romana (1,30 m. de largo; 0,75 m. de ancho por detrás y 0,55 m. por delante), medianamente angostada sobre el pecho y ligera; adornada en las espaldas con una amplia banda o columna, y por delante con una ‘falsa’ cruz y un galón en el cuello;
- la francesa: menos larga y ancha, es tan estrecha en el pecho, que entre las escotaduras de los brazos y la amplia abertura de la cabeza, no quedan sino bandas de 10 a 15 cm.; frecuentemente es armada por una entretela; por delante está adornada con una columna y por detrás con una cruz;
- la alemana: es un poco más larga, con una escote redondo o elíptico;
- la española: la más estrecha de todas, se ensancha desde los hombros hacia abajo; está adornada con una columna en la faz anterior y posterior.


A)- Historia

a)- El nombre: Fuera de Italia (España, Francia, Inglaterra, Alemania) se la llama ‘casula’. (= casa pequeña - según S.Isid., Etim., 19,24) Originariamente la casulla cubría todo el cuerpo, quedando solo la cabeza afuera. Se denominaba también casulla a la celda monástica y a las capillas rurales.
Pero en Italia siempre se la llamó ‘planeta’. No se conoce con certeza el origen del término, pero el primer escrito en que aparece el término es en la ‘Vita San Fulgentii’ (s.VI).[27]
Otro termino empleado en la antigüedad es ‘amphibalus’, conocido por los autores paganos pero usado sobre todo por los cristianos. P.ej, S.Severo dice en la vida de San Martín: “paupere non vidente intra amphibalum sibi tunicam latenter eduxit” (Dialogi, l.II, 1)[28]


b)- Evolución:

* La casulla deriva de la antigua pénula romana, de la cual hemos tratado más arriba.
* Como vestido litúrgico, vemos ya en un fresco del s.III, en el cementerio de Priscila a un obispo con ‘paenula’ celebrando un oficio.
Dos ejemplos posteriores de los primeros siglos: el mosaico de la capilla de San Sátiro ( en la basílica de Milán) que representa San Ambrosio revestido con pénula (s.V); y en la iglesia de San Vital, en Ravena, el que representa a San Maximiano, con la misma prenda.
* Hacia el s.VII, la evolución está casi acabada y casi en todas partes la pénula ha dejado de ser de uso profano, para quedar reservada al culto. (Aunque no sólo para la celebración de la Misa, sino también para bautizar, en la ceremonia de dedicación de una iglesia, etc.)
Pero no es una vestimenta exclusivamente sacerdotal. La utilizan todos los clérigos, como lo afirma Amalario.[29] El O.R. VIII la prescribe para la ordenación de los sacerdotes.[30]

c)- Confección (forma, materia, decoración):
* Se puede decir que hasta el s.XIII (en Italia hasta el s.XV), se conservó la forma de la antigua pénula romana, digna y elegante. Es decir, forma de campana; la línea que describe la orla es la de la circunferencia, y en la parte superior se contrae en forma de cono.
El material empleado en su confección fue originariamente la lana. Pero a partir del s.VIII se comenzó a utilizar la seda.
En cuanto a la decoración: las casullas profanas no tenían un motivo único. Algunos ejemplos: dos tiras verticales (orante en el cem. de S.Calixto); cruz en forma de horca (mosaicos de San Vital, en Rávena, obispos Ecclesius y Maximiano, etc.)
* Hacia los s.X-XI se busca modificar un tanto la forma primitiva, para permitir que el celebrante pudiera mover más fácilmente los brazos. Porque, en efecto, a la amplitud de la prenda se añadía el hecho de que desde la época carolingia se las adorna de tal manea, que se vuelven muy pesadas.
Así, pues, se acorta de manera notable la parte anterior de la casulla, adquiriendo así forma semicircular, o las más de las veces, puntiaguda. Eso se ve, p.ej., en el fresco de San Clemente, en Roma (s.XI). Pero esta forma, nada bella, fue prontamente abandonada.
* En los siglos XII-XIII prevalecen las llamadas ‘casullas acampanadas’, las cuales eran muy amplias, e iguales de largo por ambos lados.
* En los s.XIII-XV prevalecen las mal llamadas ‘casullas góticas’, de forma romboidal, tan largas como anchas.
* Los galones, bordados, y grandes cruces no aparecen sino en el s.XI.
“Hacia esa época se recamaba o bien se aplicaba en la parte posterior y central de la casulla una cenefa o lista vertical que subía hasta la nuca, pero que a la altura de los omóplatos se dividía en dos brazos oblicuos (‘Y’ = cruz bífida, trífida), que, pasando por encima de los hombros, se juntaba sobre el pecho para bajar hasta la orla inferior. Esa cenefa se recamaba con adornos representativos de objetos o figuras humanas. Motivo muy frecuente era la representación de santos ...; en el punto de unión de los brazos se colocaba la figura del Salvador, de la Virgen o del santo patrono”. ( Righ., t.1, p. 549)
En la misma época en España e Italia se usa como motivo la banda vertical o ‘columna’.
Al colocarse una banda de tela para armar mejor el cuello, quedó conformada, con la banda vertical, una especie de ‘T’. Y se vio en ello la imagen de la cruz. Por eso se terminará adornando finalmente la casulla misma con una cruz, por delante, en España e Italia. Hacia el s.XIII-XIV, la cruz latina se comienza a usar en otros países de Europa, no solo delante, sino también en la parte dorsal.

* El decadente gusto moderno: “Hacia fines del s.XV, al difundirse más y más las telas recamadas, comienzan las deplorables mutilaciones de la casulla, que, no obstante los esfuerzos generosos de san Carlos Borromeo y Bartolomé Gavanti, han ido reduciéndola a la forma actual, tan poco conforme con las antiguas tradiciones y con la majestad del servicio divino” (Righ. p.348)[31]
Ciertamente el estilo de las casullas adoptado en los últimos 4 siglos, es un estilo decadente ( p.ej., el estilo ‘guitarra’). No sin razón, se comparaba en Inglaterra a ciertas casullas a las pancartas que llevaban colgando sobre el pecho y la espalda, ciertas personas dedicadas a la publicidad callejera.
León Bloy decía respecto a algunos ornamentos modernos:
“Son tan ricos como feos, y se adaptan mal, en general, a la talla y hombros del celebrante. ¿Quién, pues, librará el santuario de esos rígidos y desagradables escapularios que no se asemejan en nada a las vestiduras simples y amplias que usaban antes los sacerdotes?”.[32]

- Hacia mediados del siglo pasado, renace el gusto por las casullas antiguas. Dom Guéranger las utilizará en Solesmes, y en sus ‘Institutiones liturgiques’, dirá:
“Lo repetimos con confianza, en nuestras iglesias restauradas conforme a las condiciones de su inspiración primigenia, o construídas de nuevo siguiendo las reglas establecidas en los siglos de fe ... será ciertamente necesario que nuestras vestiduras sagradas participen de esa regeneración, y pierdan por fin las desagradables y grotescas formas que el s.XIX, sobrepasando aun los cortes estrechos y esmirriados del s.XVIII, ha logrado imponer. Veremos desaparecer gradualmente esas casullas que una rígida entretela ha transformado, en su parte anterior, semejantes a estuches de violín, para servirnos de la justa expresión del ilustre artista inglés Welby Pugin”. (T.II, cap. XIV, p.629) -
En Inglaterra, al restaurarse la jerarquía católica, se retomaron los ornamentos góticos, es decir, los usados antes de la Reforma. El Cardenal Wiseman oficiaba siempre con ellos.

- Respecto a las mal llamadas casullas ‘romanas’, un liturgista inglés decía:
“Dejad de la lado la idea de ‘forma romana’ ... Las formas modernas no son especiales de Roma; se introdujeron en todas partes, en la misma época. La forma más antigua estuvo en uso en Roma como en otras partes ... hasta la invasión del gusto barroco.
Seamos siempre tan romanos como nos sea posible; pero en materia de arte, contemplemos los buenos períodos artísticos de Roma. Sería absurdo llamar ‘romanos’ cierto canto llano mutilado, cierta música teatral, y querer abogar en su favor. Así también es absurdo usar el nombre de la Antigua ciudad, para referirlo a un solo período de su evolución artística. Las casullas estrechas, las puntillas, los galones dorados no son romanos; son el resultado del mal gusto del s.XVIII” ( Fortescue, p. 22)
- En 1867 el arzobispo de Utrecht da cuenta que los redentoristas usaban casullas según lo pedido por San Carlos Borromeo (1,30 m. de ancho). Pío IX usa casullas del mismo tipo, y aun más largas. San Pío X no solo las usaba, sino que también las obsequiaba a las iglesias; y en la visita a las parroquias de Roma (año 1904), hecha en su nombre, fue recomendado el uso.[33] En 1925 Pío XI bendijo varias casullas hechas al estilo antiguo. El cardenal Mercier hizo confeccionar varias amplias casullas para su seminario León XIII, en Lovain.
- Sin embargo, este movimiento de restauración del estilo ‘gótico’, suscitó la oposición de algunos, lo que motivo la intervención de Roma. (Sagrada Congreg. de Ritos, 9- XII- 1927).[34] Al documento en cuestión se anexaba una Carta circular del 21-VIII-1863, dirigida a los obispos, poniéndolos en guardia contra las innovaciones y rogándoles que expusieran los motivos que a su entender militaba en favor de las ‘nuevas formas’.
- Finalmente, el 20-VIII-1957, la Sagrada Congr. de Ritos, dio una declaración en la que establece que concierne a los obispos el permitir el uso de ornamentos de estilo antiguo, aunque les recomienda mucha prudencia.[35]



B)- Simbolismo

a)- La caridad: porque la casulla nos cubre enteros, y la caridad cubre ‘multitud de pecados’. (1 Pe. 4,8). Así se dice en la ordenación sacerdotal: “Recibe la vestidura sacerdotal, por la cual se significa la caridad...”[36]
b)- El yugo del Señor: porque se coloca sobre los hombros. El sacerdote al vestirla dice: “Oh Señor, que dijiste ‘Mi yugo es suave y mi carga ligera’; haz que lleve ese yugo y carga, de manera que obtenga tu gracia”.[37]






4)- LOS COLORES[38]

4.1. Historia

a)- En la liturgia del Antiguo Testamento se habla de cuatro colores simbólicos, pero que no se dan por separado, sino entremezclados: el jacinto, púrpura, azafrán y carmesí ( Ex. 28,5-6)
b)- En el cristianismo primitivo no parece haber habido colores ‘litúrgicos’. Probablemente tuvo preponderancia ( al menos en las iglesias de Roma) el blanco, porque para los paganos era un color festivo. Pero varios documentos del s.IV-V parecen indicar el uso de tejidos policromos, ya que hablan de ‘vestidos espléndidos’.[39]
c)- El primer documento donde veamos establecido el uso de cierto color para cierta ocasión es el Ordo de San Amando (s.IX). En él se dice, p.ej., que para la fiesta de la Purificación se ha de utilizar el color negro.
d)- Desde la época carolingia había gran variedad en el uso de colores de una iglesia a otra. Veamos un ejemplo del s.XII; la Iglesia latina fundada en Jerusalén por los cruzados usaba los siguientes colores: Adviento: negro; Navidad: rojo, amarillo y blanco; Purificación: negro; Cuaresma: negro; Pascua: blanco; Ascensión: azul; Pentecostés: rojo.
e)- El primero que trató de forma más orgánica el tema de los colores litúrgicos fue Inocencio III (s.XIII) en su ‘De sacro altaris Mysterio’. En su tratado enumera cinco colores como propios de la Iglesia de Roma: blanco, negro, morado, rojo y verde. Y San Pío V en las rúbricas del Misal aceptó solo éstos.

4.2. Generalidades

a)- Cinco son los colores básicos que se utilizan en liturgia: el blanco, el rojo, el verde, el morado y el negro.
b)- El dorado (no la seda amarilla) reemplaza al blanco, el verde y al rojo (Decr. 3191); y el plateado al blanco (Decr. 3646)
c)- Dos colores se usan excepcionalmente: el rosa, para los domingos ‘Gaudete’ y ‘Laetare’; el azul, en los países hispánicos, para la fiesta de la Inmaculada Concepción.[40]
d)- “Conservan, sin embargo, todo su valor, los indultos y las costumbres legítimas acerca del uso de otros colores.”
“Sin en alguna parte, en las regiones de misiones, por una tradición probada, la significación de uno u otro color litúrgico de la Iglesia Romana, choca con la significación congénita de esos pueblos, se otorga la facultad a la Conferencia Episcopal de la misma región ... si así conviene, de cambiar dicho color por otro más apto; sin embargo, no se lleve a efecto sin antes consultar a la Sagrada Congregación de Ritos”. (n.117)
(P.ej: en China, el blanco es color de luto)
e)- Respecto a las Misas votivas: debe usarse el color conveniente a la Misa que se celebra; pero en las misas de IV clase rezadas (no conventuales), puede usarse también el color del oficio de día, salvo el morado y el negro, que se usan únicamente en las Misas competentes (n.118 y 323)

4.3. Uso y simbolismo[41]

Los colores, como los sonidos, suscitan en el hombre ciertos sentimientos y pensamientos. P.ej, el verde es un color reposante, por lo que abunda en la naturaleza.
Esos estados anímicos o ideas que provocan ciertos colores son algo universal, algo que va unido a la psicología humana. Pero es innegable que influye también la educación, el ámbito cultural. Por lo que, vimos más arriba, la Iglesia permite que se usen ciertos colores en ciertos países, que no son los que se usan en la Iglesia universal. Y como hemos visto, hasta fines de la Edad Media, en ciertas partes se usaban colores diferentes a los actuales, que hoy día nos resultarían extraños. P.ej: el negro en la fiesta de la Purificación.


EL BLANCO
(‘album’) (n. 119-122)
El blanco es la luz, que simboliza a Dios mismo, y al Paraíso celestial. En efecto, así como la luz contiene en sí todo color, así Dios encierra en sí toda perfección. Dios “habita en una luz inaccesible”. La gloria de Dios se manifiesta a través de la luz; vemos a N.S.J.C. en el Tabor enceguecer a los apóstoles; todo El era luz ... Los ángeles se manifiestan también revestidos de luz ( Fátima); y en el Apocalipsis los elegidos están revestidos de blanco. El blanco es la pureza, el gozo, la gracia, y la gloria.
Se usa:
A)- Temporal:
a- Desde la fiesta de Navidad hasta terminado el tiempo de Epifanía (13 de enero)
b- Desde la Misa de la Vigilia de Pascua hasta la Misa de la Vigilia de Pentecostés (exclusive).
B)- Fiestas:
a- Fiestas de N.S.J.C. (excepto los misterios de la Pasión).
b- De Ntra. Sra.
c- De los santos no mártires
d- Todos los santos (1 nov.); San Juan Evangelista (27 dic.); Conversión de San Pablo (25 enero); Cátedra de San Pedro (22 febr.); Natividad de San Juan Bautista (24 junio)
C)- Votivas:
a- Las del parágrafo ant.
b- Esponsales
c- Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote

(NB: Para lista exhaustiva, consultar las rúbricas)

ROJO (‘rubrum’) (n.123-126)
El rojo evoca la sangre y el fuego, y por ello el sacrificio y la caridad. Por eso se usa en las fiestas o misterios del Rey de los mártires, y de los que lo han imitado por su inmolación. Y por otro lado, se usa para el Espíritu Santo, que es el Amor substancial de Dios; y en Pentecostés, cuando descendió sobre los Apóstoles lo hizo en forma de lenguas de fuego.
En el Ap. 19, 11-12, leemos: “Vi el cielo abierto, y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba es llamado Fiel y Verídico ... Sus ojos son como llama de fuego, ... y viste un manto empapado en sangre, y tiene por nombre Verbo de Dios”.
El Cantar de los Cantares dice del amor que es fuerte como la muerte y “son sus dardos saetas encendidas, son llamas de Yahvé” (8,6)

Se usa:
A)- Temporal: desde la Vigilia de Pentecostés hasta nona del sábado siguiente.
B)- Fiestas:
a- Misterios e instrumentos de la Pasión
b- Fiestas de los mártires. Por lo tanto, en las de los Apóstoles, aunque San Juan no lo fue (ni dos de los evangelistas).
También en la Conmemoración de San Pablo (30 de junio)
c- Sagradas reliquias.
C)- Votivas:
a- De la Pasión
b- Del Espíritu Santo
c- De los mártires


VERDE (‘viridis’)
(n.127)

Evidentemente evoca la vida vegetal, la cual es signo de la vida espiritual, de la vida de la gracia, que crece bajo la acción del Espíritu Santo. Por eso se usa en el tiempo después de Pentecostés, en el que los cristianos deben buscar copiar en sí los misterios de Jesucristo, que contemplaron en el tiempo de Navidad y de Pascua.
Sabemos que todo el Universo es signo; pero la vida vegetal, tal vez por oculta y silenciosa, por constante y fecunda, nos habla del universo interior del hombre.
Ya en el Paraíso la vida vegetal se relaciona con la vida superior del hombre, y no sólo como símbolo, sino también como realidad: pensemos en el árbol de la vida, y en el de la ciencia del bien y del mal.
El nacimiento, desarrollo y acabamiento de la vida espiritual están descriptos en el Evangelio bajo el símbolo de la vida vegetal: “El reino de Dios es como un hombre que arroja la semilla en tierra y ya duerma, ya vele... la semilla germina y crece, sin que él sepa cómo” (Mc. 4,26)
Al comienzo esa vida es como un grano de mostaza; pero llegará a ser “árbol frondoso en el que aniden las aves del cielo” (Mc. 4,30 s.)
Para que crezca, el Padre celestial que es el viñador, podará los sarmientos injertados en Cristo. “Todo el que dé fruto lo podará, para que dé más fruto” (Jn. 15,1 ss.)
Por otro lado, hay que preocuparse por abonar la tierra, por regar la planta; si está creciendo torcida, brindarle un apoyo para que crezca bien. Lo que no podemos evitar es que crezca entre la maleza del mundo, entre la cizaña. Lo que no se tolera del árbol es que no dé fruto; cada árbol según su naturaleza. “Ya está puesta el hacha a la raíz ... y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego...”

Se usa:
a- Desde el 14 de enero hasta el sábado anterior a Septuagésima.
b- Desde la feria II después del domingo 1 de Pentecostés hasta el sábado anterior al Adviento.


MORADO ( ‘violaceo’)
(n.128-131)
Por ser tan cercano al negro es un color que indica tristeza y muerte, pero tristeza y muerte espiritual. Es decir, indica la tristeza que implica el pecado, la lejanía de Dios, fuente de todo gozo verdadero. Y la muerte que se impone, pues, a la vida de pecado. El morado o violeta es color penitencial.

Se usa:
A)- Temporal:
a- Desde el Domingo 1 de Adviento, hasta la vigilia de Navidad (inclusive).
b- Desde el domingo de Septuagésima hasta la vigilia de Pascua. (Excepciones: procesión de Ramos; Misa del Santo Crisma y de la Institución de la Eucaristía; Acción litúrgica del Viernes Santo, hasta la comunión).
c- En las vigilias de II y III clase, fuera del tiempo pascual.
d- En las ferias de las Cuatro Témporas de septiembre.
B)- Votivas: Por la propagación de la fe; por la defensa de la Iglesia; por la unidad de la Iglesia; en tiempo de guerra; por la paz; para evitar la mortandad; por la remisión de los pecados; por los peregrinos; por los enfermos; para pedir la gracia de la buena muerte; por cualquier necesidad.


NEGRO (‘nigro’) (n.132)
Es la ausencia total de luz; signo de una tristeza profunda, de la desolación, de las penas que comprimen el corazón; cuando uno no ve nada, porque ha caído la noche en nuestras vidas...
Así, cuando muere N.S. el cielo se cubre de un manto negro de nubes; la Creación llora la muerte de su Creador. Y cuando muere una persona querida, nuestro espíritu queda perplejo frente a un misterio tan grande como es la muerte. Solo el cristiano es capaz de descubrir tras los oscuros velos de la muerte, el Reino de la luz.

Se usa:
a- En la Acción litúrgica de Viernes Santo; hasta la comunión exclusive.
b- En la Misa ( y Oficio) de difuntos.


El color ROSA sólo se puede usar en el III Dom. de Adviento y en el IV de Cuaresma (n.131)
El color AZUL se utiliza, como privilegio en España e Hispanoamérica, solo para la fiesta de la Inmaculada Concepción ( y su votiva)






[1]
Cf. al respecto San Agustín, Epist. 263, 1 y Serm. 361, 13
[2] Cf. Orígenes, In Lev. hom.4, 4
[3] La túnica cosida proviene de Asia central; de los partos pasa al Irán, de aquí a Siria (s.II d.C.) y luego al Imperio (s.IV)
[4] El cruzamiento simple: a)- se ponía la parte derecha sobre el hombro izquierdo; b)- la izquierda sobre el vientre y las piernas, y se la llevaba hasta la espalda oblicuamente; luego se hacía pasar por debajo del hombro izquierdo - allí se la asegura. Cae hasta la tierra por delante del cuerpo; c)- la punta que pendía detrás del hombro izquierdo (hacia tierra), se envolvía sobre la cadera derecha y recubría el abdomen. su extremidad reposaba en el antebrazo izquierdo, llevado hacia adelante.
“Cuál fuese la manera de ponérsela se deduce, y no sin dificultad y quedando en duda acerca de algunos particulares, de un famoso pasaje de Quintiliano - XI, 3, 139.141- y de las numerosas estatuas togadas de que están llenos los museos. Ante todo, la ropa se plegaba en dos partes desiguales en sentido longitudinal; se hacía bajar por delante una orilla desde el hombro izquierdo hasta los pies ( 1/3 de su longitud aprox.); el resto se dejaba caer por detrás, en doble, y después de dar vuelta bajo el brazo derecho, lo que quedaba se echaba también sobre el hombro izquierdo. La parte central del vestido, característico por los pliegues y henchiduras, de que los elegantes cuidaban minuciosamente se llamaba ‘sinus’; como el paño de la toga se plegaba en dos, la orilla superior del sinus debía hallarse debajo del sobaco, y la inferior descender hasta la mitad de la pierna. Acomodado el sinus y echada sobre la espalda la última parte de la toga, se sacaba de debajo del sinus la primera orilla, alargándola y haciéndola salir. De esta manera venía a formarse un ‘nodus’ o ‘umbo’, que daba a la compleja vestidura, cierta consistencia.” (Paoli, p.98-99)
[5] Cf. Cicerón, Catilina, II, 10
[6] De doctr.christ. III, 20
[7] Hist. eccl. 1,10, c.4, n.2
[8] Un caso excepcional era la ‘tunica palmata’, es decir, la adornada de bordados en forma de palma, que los triunfadores se ponían durante el triunfo.
[9] Cf. II Tim. 4, 13; Juvenal, Satyr., V; Alej. Sev., c.27, n.4
[10] “Cum haec indumenta signa sint eorum, quae Christus pro nobis perpessus est, varii actus a sacerdote, dum illis induitur, eliciendi sunt, amoris, doloris, gratitudinis et intensissimi desiderii ejus patientiam et humilitatem imitandi in doloribus, afflictionibus, opprobriis aliisque adversitatibus sustinendis”. (Bona, Tract. ascet. de Missa, c.V, 2)
[11] En el Pontif., parte II, y en el Ritual, tit.9, c.9, n.1-2
[12] ‘De benedict. sacerd, indum. in gen. et cujuslib. indument.’
[13] Cf. Hays, p. 33-35
[14] Cf. Regla de San Benito, cap. 55

[15] “Amictus es primum vestimentum nostrum, quo collum undique cingimus”.- De Eccl. Offic. II, c.XVII
[16] “Amictus ideo dicitur quia circumjicitur; in isto primo vestimento admoneatur castigatio vocis”. (De Eccl. Off., II, 17)
[17] “Accipe amictum per quem designatur castigatio vocis”.
[18] Dionisio el Cartujano dice al respecto: “Non excessisse in verbo signum est magnae custodiae cordis, magnae sapientiae mentis, magnae perfectionis interioris”
[19] Is. 40,31; Ps.26,1-3; 90,13
[20] “Impone, Domine, capiti meo galeam salutis, ad expugandos diabolicos incursus”.
[21] “Dealba me, Domine, et munda cor meum; ut in sanguine Agni dealbatus, gaudiis perfruar sempiternis”
[22] “Praecinge me Domine, cingulo puritatis, et exstingue in lumbis meis humorem libidinis, ut maneat in me virtus continentiae et castitatis”.
[23] Otros nombres relacionados: mappula, sestace, sindon, sudarium, mantile, brachiale, fano, etc.
[24] “Merear, Domine, portare manipulum fletus et doloris: ut cum exsultatione recipiam mercedem laboris”.
[25] En el N. de Europa, donde se había olvidado el sentido original de ‘orarium’, se creyó que derivaba de ‘orare’ = hablar, predicar, y se hizo de la estola el distintivo de los predicadores. (Cf. R.Mauro, De inst. cleric., 1, c.19)
[26] “Redde mihi, Domine, stolam immortalitatis, quam perdidi in praevaricatione primi parentis et, quamvis indignus accedo ad tuum sacrum mysterium merear tamen gaudium sempiternum”
[27] Según algunos derivaría de ‘planus’ = plano, llano
[28] También en San Jerónimo, Epist.71, 7; entre los paganos: Varrón, Ling.v.167; Plinio, Hist.nat., VIII, 193
[29] De eccl. off., l.II, c.19
[30] Cf. Pseudo-Germán de Paris, Explicat.ant.lit. gallic., PL 43.97; IV Conc. de Toledo, c.28; y OR. 1, n.34
[31] San Carlos Borromeo en sus instrucciones para la diócesis de Milán propone las siguientes medidas para la casulla: 1,40 m. de largo por 1,30 m. de ancho, llamado tipo gótico o medieval (Instructionem Supellectilis Ecclesiasticae, 1.2, p.2 . ‘De planetis’, año 1572)
[32] Cit. por Lessage, ‘Le vest. lit., p.56)
[33] Cf. Callewaert, Collationes Brugenses, 1926, p.185
[34] “-An in conficiendis et adhibendis paramentis pro missae sacrificio sacrisque functionibus liceat recedere ab usu in ecclesia Romana recepto, aliumque modum et formam etiam antiquam inducere. - Recedere non licere, inconconsulta Apostolica Sede iuxta Decretum seu Litteras supracitatas”
[35] AAS 49 (1957), p. 762
[36] “Accipe vestem sacerdotalem, per quam charitas intelligitur; potens est enim Deus, ut augeat tibi charitatem et opus perfectum”.
[37] “Domine, qui dixisti: ‘Iugum meum suave est et onus meum leve’; fac ut istud portare sic valeam, quod consequar tuam gratiam”.
[38] Rúbricas Generales, cap. XVIII
[39] Cf. Const. Apost. y los Cánones de Hipólito
[40] Decr. de la S.C. de Ritos del 12-XII-1864
[41] Respecto a este tema se puede consultar el libro de Frédéric Portal, “El simbolismo de los colores”, Barcelona, Olañeta, 1996 (Colec. ‘Sophia Perennis’)

4 comentarios:

  1. Que maravilloso trabajo. Dios te lo pague, porque sin duda lo hiciste para Él. :)

    Regina

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  2. Gracias Regina. Todo por el Maestro. El me eligió para participar de su sacerdocio y ese es mi mayor orgullo y alegría.

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  3. Sin duda, un trabajo excelente. Gracias a esto ampliamos nuestros conocimientos sobre historia sagrada a los que nos dedicamos a la restauración de estos objetos. Gracias, de corazón. Dios te bendiga

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  4. como se llamaba el pañuelo que usaban los romanos para secarse el sudor de la frente

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