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miércoles, 10 de octubre de 2012

LITURGIA Y FE



LITURGIA Y FE[1]
“Lex orandi, lex credendi”
P. Brian Moore



Después de una breve introducción sobre le concepto de liturgia y su importancia, vamos a dividir la conferencia en tres puntos:
-         La liturgia como fuente y manifestación de la fe
-         Hasta qué punto lo es
-         La liturgia como instrumento de la heterodoxia
        
1. Introducción. Qué es liturgia y su importancia
1.1. La necesidad de tratar este tema se entiende a la luz de las palabras del Santo Padre al convocar a este Año de la fe: “Sin la liturgia y los sacramentos, la profesión de fe no tendría eficacia, pues carecería de la gracia que sostiene el testimonio de los cristianos” (Porta fidei, n. 11).
 “Estoy convencido de que la crisis eclesial en la que nos encontramos hoy depende en gran parte del hundimiento de la liturgia…” (Ratzinger, “Mi vida”)

1.2. ¿Qué es liturgia?
1.2.1. “La liturgia es el culto oficial de la Iglesia” (c.1256, Cód.1917)
¿Qué elementos comprende?
a- La Santa Misa, es decir, el Sacrificio
b- Los siete sacramentos
c- Los sacramentales
d- El Oficio divino
Y unidos a estos elementos debemos considerar:
            - El espacio sagrado donde normalmente se celebran, es decir, el templo
            - El tiempo que se santifica con dichas ceremonias: año litúrgico
            - La lengua sagrada que se emplea, es decir, el latín
            - El canto que realza y embellece la celebración, en particular el canto gregoriano


1.2.2. Ahora bien, dijimos que la liturgia es culto
Culto = conjunto de actos de religión con los cuales el hombre honra a Dios, reconociéndolo como Principio y Fin de todas las creaturas, y por lo tanto Señor absoluto de todas ellas.
Religión: es una virtud que inclina a la voluntad a dar a Dios el culto que le es debido.
En cierta manera religión = culto; la religión --- virtud; culto --- actos; religión en acción.
Pero la virtud de religión tiene una dignidad especial, una cierta preeminencia sobre las demás virtudes morales. ¿Por qué? Porque nos une directamente a Dios, de manera similar a las virtudes teologales. De allí entonces un primer contacto entre la liturgia y la fe.[2]
La liturgia es el ámbito principal en el que se ejerce la virtud de religión.
“Es claro que el acto de fe pertenece materialmente a la religión, como también los actos de las otras virtudes; incluso allí pertenece más, que el acto de fe es el primer movimiento de la mente hacia Dios…Además, la fe tiene relación con la religión en cuanto que la fe es causa y el principio de la religión. Nadie, en efecto, daría culto a Dios, si no creyese que Dios es creador, providente y remunerador de los actos humanos”.[3]


2. LA LITURGIA COMO MANIFESTACIÓN DE LA FE
2.1. “Lex orandi…”: El modo con que se ora en la liturgia indica lo que se ha de creer (porque en la fe se basan las acciones y palabras que emplea la liturgia)
¿De dónde proviene esta frase?
De un documento del s.V llamado “Indiculus de Gratia Dei”[4], redactado posiblemente por San Próspero de Aquitania. Y se trata de una compilación de documentos magisteriales en contra de los pelagianos y semipelagianos, sobre la cuestión de la gracia.
En un pasaje se utiliza la liturgia para demostrar la necesidad de la gracia preveniente para poder llegar a creer. Se dice que todos los obispos rezan ciertas oraciones para suplicar la fe para los incrédulos, los herejes, los cismáticos, etc, “las cuales, transmitidas por los apóstoles, se recitan de igual modo en…toda la Iglesia católica, a fin de que el modo obligatorio de orar determine el modo obligatorio de creer…” (“ut legem credendi lex statuat supplicandi”)
Así que de esta aplicación particular al tema de la gracia, se extendió el principio de la liturgia como manifestación de la fe al conjunto de la liturgia.

 San Próspero de Aquitania

2.2. Pero este apotegma puede tener dos sentidos, igualmente importantes:
         2.1. La liturgia presupone y manifiesta la fe
         2.2. La liturgia precede a la explicación de la fe

2.2.1. La liturgia presupone y manifiesta la fe
Pero no es fácil determinar por la sola liturgia que sea de fe y que no. Después veremos algunos criterios.
Si en el Magisterio ordinario es complicado precisar el grado de autoridad de un texto, con más razón en la liturgia.
Ej:
         - La cláusula final de las oraciones: al “Per Christum Dominum nostrum” se agregó: “…qui tecum vivit et regnat…Deus per omnia saecula saeculorum” en contra de los arrianos …
         - En contra de los pelagianos: “Deus in adiutorium meum intende…”
Por el contrario los herejes de todos los tiempos alteraron la liturgia para conformarla con sus ideas (protestantes, anglicanos, jansenistas, etc) (Este tema lo veremos más abajo)
P.ej: los monofisitas armenios suprimieron el rito de echar la gota de agua al vino en la Misa que significa la unión de las naturalezas divina y humana en la sola persona de Cristo.

2.2.2. La liturgia precede a la explicación de la fe
Queremos decir que a través de la liturgia puede llegar a obtenerse la convicción de una verdad de fe que todavía no ha sido proclamada como dogma.
Esa convicción tendría lugar al modo de un instinto divino, propio del pueblo fiel (“sensus fidelium”) Santo Tomás hablando de los motivos que llevan a alguno a creer pone motivos externos e internos:
         - los milagros
         - el instinto interior, el impulso sobrenatural
“El que cree tiene los motivos suficientes que inducen a creer. En efecto, es inducido a ello por la autoridad de la doctrina divina confirmada por los milagros y por aquello que más cuenta (et quod plus est) por el instinto interior por el que Dios le invita. Por eso no cree a la ligera, ya que tiene motivos suficientes para creer”. (Suma II-II, q.2, a.9 ad 3)
La liturgia sería entonces el ámbito donde el fiel conoce una verdad aun no definida pero que para él –por ese instinto divino- pertenece al depósito de la Revelación, aun cuando él no pueda defender racionalmente su postura.[5]
“…En la Iglesia, entre muchos fieles y miembros de la jerarquía, puede llegar a formarse poco a poco un estado de persuasión y de certeza privada bastante general…en torno al hecho de que una verdad todavía no propuesta como dogma por la Iglesia está verdaderamente contenida en la revelación pública” (Vagaggini, p.504)
Ejemplos de ello han sido el dogma de la Inmaculada Concepción y la Asunción.
Por todo lo dicho, la liturgia es un canal privilegiado del Magisterio de la Iglesia

3. La liturgia es el canal principal del Magisterio
Pío XI, en Audiencia privada: “La liturgia…es el órgano más importante del magisterio ordinario de la Iglesia…La liturgia no es la didascalia de uno u otro individuo, sino la didascalia de la Iglesia”[6]
En Quas Primas habla de la eficacia educativa de la liturgia:
-         Porque llega en un lenguaje más sencillo que un documento y a más personas
-         Porque la enseñanza se repite cada año
“Para penetrar el pueblo de la fe y de elevarlo de este modo a los gozos de la vida interior, la celebración anual de los sagrados misterios tiene una eficacia mucho mayor que cualquier otro documento del magisterio eclesiástico, incluso los más solemnes. Estos documentos, por lo demás, alcanzan a pocas personas y a las eruditas; aquellos, por el contrario, instruyen, a todos los fieles; aquellos hablan una sola vez; éstos, por decirlo así, cada año, perpetuamente, y se dirigen a todo el hombre” (AAS 17)
Pío XI, Divini Cultus: “Y verdaderamente es cosa sagrada la liturgia, no sólo como elevación y unión de las almas hasta Dios, sino también como testimonio de nuestra fe y la estrechísima deuda que con Dios tenemos por los beneficios recibidos y de los cuales siempre necesitamos.
De aquí la íntima unión que hay entre el dogma y la liturgia, lo mismo que entre el culto cristiano y la santificación del pueblo. Por eso Celestino I enseñaba ya que el canon de la fe se hallaba expreso en las venerandas fórmulas de la liturgia, y escribía: ‘Las normas de la fe quedan establecidas por las normas de la oración. Los pastores de la grey cristiana desempeñan la misión que se les ha encomendado, y, por tanto, abogan ante la divina clemencia por la causa del género humano, y cuanto piden y oran, lo hacen acompañados de los gemidos de toda la Iglesia’[7]


Pío XII, Mediator Dei:
61. Este inconcuso derecho de la jerarquía eclesiástica se prueba también por el hecho de que la sagrada liturgia está íntimamente unida con aquellos principios doctrinales que la Iglesia propone como parte integrante de verdades ciertísimas, y, por consiguiente, tiene que conformarse a los dictámenes de la fe católica, proclamados por la autoridad del Magisterio supremo, para tutelar la integridad de la religión por Dios revelada.
62. A este propósito, venerables hermanos, juzgamos necesario poner en su punto una cosa que creemos que no os será desconocida: nos referimos al error y engaño de los que han pretendido que la liturgia era como un experimento del dogma, de tal manera que, si una de estas verdades hubiera producido, a través de los ritos de la sagrada liturgia, frutos de piedad y de santidad, la Iglesia hubiese tenido que aprobarla, y, en el caso contrario, reprobarla. De ahí aquel principio: La ley de la oración es ley de la fe (lex orandi, lex credendi).
63. No es, sin embargo, esto lo que enseña o manda la Iglesia. El culto que ella tributa a Dios es, como breve y claramente dice San Agustín, una continua profesión de fe católica y un ejercicio de la esperanza y de la caridad: «Dios debe ser honrado con la fe, la esperanza y la caridad»
En la sagrada liturgia hacemos explícita y manifiesta profesión de fe católica, no sólo con la celebración de los misterios divinos, con la consumación del sacrificio y la administración de los sacramentos, sino también rezando y cantando el símbolo de la fe, que es como insignia y distintivo de los cristianos; con la lectura de otros documentos y de las Escrituras Sagradas, escritas por inspiración del Espíritu Santo. Toda la liturgia tiene, por consiguiente, un contenido de fe católica, en cuanto que testimonia públicamente la fe de la Iglesia.
64. Por este motivo, cuando se ha tratado de definir un dogma, los sumos pontífices y los concilios, recurriendo a las llamadas «fuentes teológicas», muchas veces han deducido también argumentos de esta sagrada disciplina; como hizo, por ejemplo, nuestro predecesor, de inmortal memoria, Pío IX, cuando definió la Inmaculada Concepción de la Virgen María. De la misma manera, también la Iglesia y los Santos Padres, cuando se discutía sobre una verdad controvertida o puesta en duda, nunca han dejado de pedir luz a los ritos venerables transmitidos por la antigüedad. Así se obtiene también el conocido y venerado adagio: «La ley de la oración determine la ley de la fe» ( Legem credendi lex statuat supplicandi)
65. La liturgia, por consiguiente, no determina ni constituye en sentido absoluto y por virtud propia la fe católica, sino más bien, siendo como es una profesión de las verdades divinas, profesión sujeta al supremo Magisterio de la Iglesia, puede proporcionar argumentos y testimonios de no escaso valor para aclarar un punto determinado de la doctrina cristiana. De aquí que, si queremos distinguir y determinar de manera general y absoluta las relaciones que existen entre fe y liturgia, se puede con razón afirmar que «la ley de la fe debe establecer la ley de la oración». Lo mismo hay que decir también cuando se trata de las otras virtudes teologales: «En la... fe, en la esperanza y en la caridad oramos siempre con deseo continuo»

4. DE QUÉ MANERA MANIFIESTA LA FE
Pero el carácter didáctico de la liturgia es secundario y tiene modalidades propias.
4.1. Es secundario
Porque la liturgia busca en primer lugar el culto de Dios
La liturgia es oración más que instrucción; culto y santificación antes que enseñanza.

4.2. Tiene modalidades propias
La liturgia enseña pero de manera diferente que una encíclica o un catecismo; sus enseñanzas están insertadas y enmarcadas por oraciones, cantos y gestos. No es una enseñanza puramente racional, sino de carácter intuitivo y poético; se dirige más a la voluntad y los sentimientos que a la inteligencia
No tiene un tono expositivo, sino más bien lírico o retórico. Hay que tener en cuenta:
         - La presencia constante del simbolismo y la tipología en los textos litúrgicos
         - La intención de comprometer a todo el hombre, cuerpo y alma; de hablarle por todos los sentidos
Los maestros de la vida espiritual nos enseñan que a medida que avanzamos en la vida de oración cada vez se hace más simple y no hay necesidad de multiplicar las consideraciones de tipo intelectual.
Así dice, p.ej, Santa Teresa:
“Mas, si la doctrina es de grande ayuda antes y después de la oración, me parece que mientras se reza, deba ayudar bien poco, sino es para inflar la voluntad” (Autobiografía, XV, n.66)[8]
Así obra la liturgia, busca que el alma contemple a Dios con una simple mirada amorosa
La liturgia está dirigida a una comunicación y penetración en las cosas divinas más experimental que simplemente conceptual. Y la eficacia vital de la penetración experimental es inmensamente superior a la de la comunicación simplemente conceptual
“Medio principal en el sentido preciso que es más vitalmente eficaz, más continuo, más intuitivo y penetrante, más popular y universal” (Vagaggini, p.482)

5. Cómo saber qué es de fe en liturgia
5.1. Los teólogos suelen distinguir, respecto a la infalibilidad:
         a- Objeto primario: dogma y moral
         b- Obj. secundario:
-         Los presupuestos filosóficos o preámbulos de la fe
-         Las conclusiones teológicas, es decir, verdades que se deducen de dos premisas, de las cuales tan sólo una es revelada
-         Canonización
-         Aprobación de las Reglas Ordenes religiosas
-         Derecho Canónico
-         Leyes litúrgicas

5.2. En la liturgia podemos encontrar textos de diversa procedencia:
1-     Sagrada Escritura
2-   Tradición
3-   Magisterio, p.ej, el Credo
4-   Otras fuentes
En los tres primeros casos no cabe duda que se implica la fe. El problema es discernir en la otra categoría de textos
Para eso el P. Vagaggini da cuatro reglas:
1)- Según la autoridad que lo redactó: un texto tendrá la autoridad doctrinal que la que tiene su autoridad en el ámbito jerárquico.
No tiene la misma autoridad un texto redactado por un obispo que la que tiene el Papa.
Un obispo, tomado individualmente no es infalible.
Hay que recordar que hasta el s.XVI la liturgia no estaba regulada desde Roma para toda la catolicidad. Muchas cosas estaban en manos de los obispos.
Consecuencias:
a- Por eso puede llegar a hallarse en algunos textos litúrgicos, de ciertas diócesis, algún error o redacción defectuosa desde el punto de vista de la ortodoxia.
b- Si existen elementos comunes a todas las liturgias, al menos por un cierto tiempo, especialmente si ello se verifica desde la antigüedad, y si consta que, en ellas, estos elementos son propuestos como de fe, este simple hecho demostraría por sí solo que la cosa es realmente de fe.
Aunque será difícil:
         - demostrar por la liturgia sola que el texto sea de fe
         - la unanimidad
c- Desde el momento de la aprobación explícita dada por el Papa a las liturgias usadas hoy en la Iglesia, puede considerarse que están inmunes de error en fe y costumbres

2)- En la medida que esa autoridad quiera obligar:
Un texto tendrá la autoridad dogmática que la autoridad le quiera otorgar y entonces los fieles darán su adhesión en distintos grados.
Como en el magisterio en general:
         - Lo que la Iglesia propone como de fe divina y católica el fiel debe aceptarlo con fe divina y católica. P.ej: la Asunción
         - Después hay una gradación que va desde la doctrina próxima a la fe hasta la simple opinión o piadosa tradición
P.ej: María Medianera de todas las gracias no es aun un dogma; es una opinión teológica (fuerte)
De menor importancia sería, p.ej, la Presentación de la Virgen en el templo (21 de noviembre), que es solo una piadosa tradición y que ha sido discutida por muchos.
Las apariciones y ciertos hechos milagrosos. “Los hechos de las fiestas que tienen por objeto supuestas apariciones, milagros no narrados en la Escritura, revelaciones privadas o cosas semejantes, son propuestos por la Iglesia únicamente como hechos en los cuales se puede lícita y piadosamente creer: tales como la aparición de la Virgen en Lourdes y la impresión de las llagas de San Francisco”  (Vagaggini, p.487)
También la traslación de la Casa de Loreto

3)- La liturgia acompaña y manifiesta la evolución homogénea del dogma.
Esto no significa que el dogma cambie (modernismo), sino que se explicita por labor de los teólogos y del Magisterio
En general podemos notar cómo las disputas dogmáticas de los s.IV-VIII: trinitarias, cristológicas, mariológicas, en torno a la gracia y a las imágenes, han dejado sus huellas en la liturgia.
Demos algunos ejemplos:
- La fiesta de la Inmaculada Concepción en el s.XII, que existía en algunas diócesis, no tenía el mismo valor doctrinal que tuvo a comienzos del s.XIX (cuando ya no había casi discrepancias entre los teólogos) y menos aun después de haberse proclamado el dogma (1854)
- La rúbrica que suponía que el vino podía consagrarse por el simple contacto con la hostia fue suprimida de los libros litúrgicos desde el s.XII (la última vez que se la encuentra es en el S.XVI)
- La materia y forma del sacramento del Orden. Fueron modificadas por Pío XII en la Constitución Apostólica Sacramentum Ordinis. El Papa no identifica “sustancia” de los sacramentos con materia y forma, sino con la gracia que Cristo quiso se transmitiera en cada sacramento. Cristo habría instituido los sacramentos en forma genérica (salvo el Bautismo y la Eucaristía) y habría dejado a la Iglesia la libertad de precisar la materia y la forma (que expresan la gracia propia del sacramento)
En el sacramento del Orden: antes se consideraba necesaria “la entrega de instrumentos”; ahora es la imposición de manos.

Cambio de sentido. Según Vagaggini: “La misma evolución puede hacer también que se interpreten de modo diverso fórmulas y ritos antiguos, que, al principio, no tenían precisamente tal sentido para quienes los compusieron y los adoptaron. Así, tal vez, el texto del ofertorio en la Misa romana de los difuntos; la epiclesis en las liturgias orientales; el objeto de la fiesta de la Concepción de la Virgen; el objeto de la fiesta de la Asunción”. (p.489)
Obviamente que si la Iglesia mantiene hoy, p.ej, el texto del Ofertorio de difuntos, no lo interpreta de la misma manera que antes haya podido entenderse. (como si hubiese un tiempo de espera antes del juicio particular…) Porque la doctrina de la Iglesia es la de la retribución inmediata.

4)- “Prácticamente, sólo mediante el estudio teológico completo de cada una de las cuestiones puede determinarse el grado autoritativo de un punto cualquiera de la liturgia, tanto histórica como actual.”
“Es cuarta regla es, a mi juicio, la más importante”.
Por la sola liturgia no se puede tener certeza de qué grado de adhesión merece un texto determinado.
         a- Porque no siempre se puede discernir el sentido preciso del texto
         b- Aunque sea un texto antiguo y presente en muchas liturgias, no implica necesariamente que se trate de algo dogmático. Aun cuando haya unanimidad moral entre los obispos y el Papa, hay que demostrar que ellos quisieron presentar el texto en cuestión como de fe divina y católica.


6. La liturgia como instrumento de la heterodoxia
“La Liturgia es una cosa demasiado importante en la Iglesia como para no haber sido el blanco de los ataques de la herejía” (Dom Guéranger)[9]
“El primer rasgo de la herejía antilitúrgica es el odio de la Tradición expresada en las fórmulas del culto divino…” La Liturgia “es la Tradición en su máxima expresión…” (n.1)

CAMBIOS LITÚRGICOS
¿Puede haber cambios?
a-      Puede y ha habido: Pío XII lo explica en Mediator Dei. Hubo cambios en razón de:
-         Formulación doctrinal más explícita. Por eso se incluyó el rito de la elevación en la Misa.
-         Razones prácticas, meramente disciplinares o pastorales. P.ej: la comunión se deja de dar en la mano y bajo las dos especies.
-         Prácticas extralitúrgicas: es decir, ellas se introdujeron en la liturgia con el paso del tiempo. P.ej: ciertas procesiones, que antes tenían solo un carácter popular (no oficial)
-         El desarrollo de las bellas artes. A este respecto, en 1588, el Papa Sixto V instituyó la Congregación de Ritos para controlar los abusos introducidos en al música religiosa, la pintura, etc.

b- Sin embargo, posible no quiere decir necesario. Si se va a cambiar algo, el sentido común nos dice que tiene que ser para mejor: para manifestar mejor una verdad de fe, para acrecentar el respeto de los misterios que se celebran, etc. No se trata de cambiar por cambiar.
Al respecto, el famoso poeta Paul Claudel nos dice bellamente lo siguiente:
 “La naturaleza, al comienzo de cada estación, no se comporta como una diseñadora de modas que se rompe la cabeza por inventar nuevas formas de vestidos o tapados. La vemos, en cambio, que candorosamente, no se cansa de producir siempre la misma hoja, la misma rosa, el mismo pájaro, la misma mariposa (los mismos, siempre los mismos)… A cada cosa que ella hace, se diría que le presta un tal interés, una tal importancia, que no se cansa nunca de repetirlas, como un niño que repite con insistencia una palabra que no llega a hacernos comprender. (…) De igual manera, en el orden de las realidades religiosas, vemos un fenómeno completamente análogo. Los espíritus estrechos y superficiales, los heréticos, los modernistas quisieran sin cesar tocar todo, todo cambiar, trastornar todo. La Iglesia, en cambio, permanece adherida al orden inmutable de sus dogmas y sus ceremonias, sabiendo que, como dice el Génesis, son cosas, no solamente buenas, sino muy buenas. En sus salmos, en sus himnos, en la Misa de cada mañana, en ese prestigioso poema de la liturgia, a la vez drama y coro, que se extiende durante el año, las almas que tienen sed de amor y de belleza reencuentran, sin tedio alguno, y con un interés siempre renovado, las mismas satisfacciones que han venido a buscar allí sus padres antes que ellos”

c- La liturgia es por su misma naturaleza Tradición. No confundir con arqueologismo.
Pío XII: “Hay que reprobar severamente la temeraria osadía de quienes introducen intencionadamente nuevas costumbres litúrgicas o  hacen renacer ritos ya en desuso y que no están de acuerdo con las leyes y rúbricas vigentes”. Habla después del “excesivo arqueologismo”
“No resultaría animado de un celo recto e inteligente quien deseara volver a los antiguos ritos y usos, repudiando las nuevas normas introducidas por disposición de la Divina Providencia y por la modificación de las circunstancias” (Parte I, 2)
Dom Guéranger: “Es así como todos los sectarios, sin excepción, comienzan por reivindicar los derechos de la antigüedad; quieren liberar el cristianismo de todo lo falso e indigno de Dios que el error y las pasiones de los hombres le agregaron; no quieren nada fuera de lo primitivo y pretenden entroncar con los orígenes de la institución cristiana. Es por eso que podan, borran, recortan, todo cae bajo de sus golpes; y cuando se espera ver resurgir el culto divino en su pureza primigenia, resulta que hay una invasión de fórmulas nuevas que datan de la víspera, que son incuestionablemente humanas puesto que el que las redactó todavía está vivo.” (Instituciones litúrgicas, Libro 1, cap.XIV)
1. Arquitectura del templo: el templo implica concepción de lo sagrado. Separado del mundo. En muchas iglesias modernas no se palpa ese carácter de lo sagrado. Prima lo funcional sobre la belleza y lo simbólico. Ej: la nueva basílica de Guadalupe; Lourdes, etc.
Ese simbolismo tan patente en el románico y el gótico “enciclopedias en piedra” “la Biblia de los iletrados”
Dom Guéranger da como uno de los rasgos de la herejía antilitúrgica la pérdida del sentido de lo sagrado que se extiende a diversos ámbitos:
“…Todo lo que no les parecía puramente racional fue tachado por ellos de superstición e idolatría, con lo que disminuyeron las expresiones de la fe, obstruyendo con la duda e incluso con la negación todos los caminos que llevan al mundo sobrenatural. Es así como ya no hay más sacramentos…ni sacramentales, bendiciones, imágenes, reliquias de santos, procesiones, peregrinaciones, etc.
Ya no hay más altar, solo una simple mesa; ni sacrificio, como en todas las religiones, sino simplemente una cena; ni iglesia, solo un templo, como en la época de los griegos y los romanos; ni arquitectura religiosa, puesto que no hay misterios; ni pintura ni escultura cristianas, puesto que no hay más religión sensible; en fin, no hay más poesía en un culto que no está fecundado por el amor ni la fe” (n.5)

Estructura del templo:
a- Orientación: el presbiterio se construía mirando al este; el altar adosado -o casi- al muro oriental. Eso impone la posición del celebrante.
No podemos aquí extendernos en el tema, pero enunciamos las razones por las cuales se mira hacia el este:
            - El sol es símbolo de Cristo, “Sol de justicia”
            - En oriente se halla el Paraíso
            - Por el oriente volverá Cristo

1. "Yo considero la introducción de los altares cara al pueblo y la celebración orientada hacia éste, como mucho más graves y generadoras de problemas para la evolución futura que el nuevo misal. Porque el fundamento de esta nueva posición del sacerdote respecto del altar...es una nueva concepción de la Misa: la que hace de ésta una 'comunidad de banquete eucarístico'". Así se expresa un importante liturgista del siglo XX, Mons. Klaus Gamber.[10]
Y más adelante: "...Se piensa haber hecho revivir así un uso de la iglesia primitiva. Ahora bien...se puede probar categóricamente que no hubo jamás ni en la Iglesia de Oriente, ni en la de Occidente, celebración 'versus populum' (cara al pueblo) sino que siempre todos se ponían faz al Oriente para rezar 'ad Dominum'"[11]

Lo mismo dice Jungmann: "La afirmación tantas veces repetida de que el altar de la iglesia primitiva suponía que el sacerdote estuviera siempre de cara al pueblo, no es sino una leyenda. Se trata aquí del acento exclusivo que tanto gusta en nuestros días destacar, acerca del carácter de comida de la Eucaristía"  (Revista Der Seelsorger, 1967)

2. El altar cara al pueblo fue promovido ya por Lutero: "Dejemos allí  que sigan los ornamentos para la misa, el altar, las velas, hasta que vayan cambiando y nos plazca hacerlo. Pero a quien en esto quiera proceder de otra manera, lo dejamos hacer. Empero, en la verdadera misa entre auténticos cristianos el altar no debería quedar así y el sacerdote tendría que estar siempre mirando al pueblo, como sin duda lo hizo Cristo en la Última Cena. Ahora bien, esto necesita tiempo".[12]
Los modernistas siguieron resucitaron esa idea varios años antes del Concilio Vaticano II, especialmente en Alemania. En ello fue un precursor Romano Guardini, con sus Misas en el castillo de Rothenfels. Otro gran apóstol de dicho cambio fue Pius Parsch.
Pío XII condenó esta práctica en 'Mediator Dei': "...Así por ejemplo, se sale del recto camino, quien desea devolver al altar su forma antigua de mesa..."
Pero en la 1964 la Instrucción "Inter Oecumenici" la impuso: "Es conveniente construir el altar mayor separado del muro para que pueda dar la vuelta en torno a él fácilmente y que se pueda celebrar cara al pueblo..." (n.91)

Consecuencia de dar vuelta el altar:
"Qué decir entonces de ese nuevo tipo de sacerdote-comediante, que atrae toda la atención sobre sí mismo, y que da su perorata como un vulgar cantinero detrás de su mostrador..." (L.Bouyer)
Dice el Papa: “La liturgia no es un show, no es un espectáculo que necesite directores geniales y actores de talento. La liturgia no vive de sorpresas simpáticas, de ocurrencias cautivadoras, sino de repeticiones solemnes. No debe expresar la actualidad, el momento efímero, sino el misterio de lo sagrado”. Consecuencia de esta concepción: “Muchos han pensado y dicho que la liturgia debe ser hecha por toda la comunidad para que sea verdaderamente suya. Es ésta una visión que ha llevado a medir el resultado de la liturgia en términos de eficacia espectacular, de entretenimiento. De este modo se ha diluido lo propio de la liturgia: no proviene de lo que nosotros hacemos, sino del hecho de que aquí acontece Algo que todos nosotros juntos somos incapaces de hacer” (Informe sobre la fe, p.139)

Altar y sagrario: "Separar el tabernáculo del altar es separar dos cosas que por su origen y naturaleza deben permanecer unidas" (Pío XII)

Klaus Gamber


b- Organización, división del espacio:
Eliminación presbiterio: queremos decir la eliminación de toda separación entre el presbiterio o ábside, donde se halla el altar y el cuerpo de la iglesia (nave o naves). Aquel es el lugar propio del celebrante y sus ministros (clérigos); el otro es el lugar de los fieles.
Esto está basado en la equiparación del sacerdocio ministerial con el sacerdocio genérico de los fieles. Como veremos más adelante.
Es notable que a pesar de las alabanzas que se prodigan a “nuestros hermanos mayores” no se recuerde la división neta en el templo de Jerusalén: patios (judíos/gentiles/mujeres); el “Sancta” y el “Sancta Sanctorum”, donde solo ingresaba el Sumo Sacerdote y solo una vez al año…

2. Latín y fe: el latín es la lengua sagrada de la Iglesia. Ello lo demostró el Papa Juan XXIII en su Encíclica Veterum Sapientia[13]
Ahora nos queremos detener en un solo aspecto: el uso del latín en cuanto a la fe.
El latín permite la unión en el espacio y en el tiempo con la Iglesia universal…
Y tiene ciertas características (precisión) que lo hacen vehículo digno de las verdades más sublimes.
Dom Guéranger: “El odio a la lengua latina es algo innato en el corazón de todos los enemigos de Roma; en ella ven el lazo que une a todos los católicos del mundo, el arsenal de la ortodoxia en contra de todas las sutilezas del espíritu de secta, el arma más poderosa del Papado”…
…“Confesemos que fue una jugada maestra del protestantismo el haber declarado la guerra a la lengua santa; si pudiera llegar a destruirla, su triunfo total estaría cercano…” (n.8)

El latín es “antídoto eficaz contra toda corrupción de la pura doctrina” (Pío XII).

Juan XXIII: “No tan sólo universal sino también immutable debe ser la lengua usada por la Iglesia.
Porque si las verdades de la Iglesia Católica fueran encomendadas a algunas o a muchas de las mudables lenguas modernas…, acontecería que, varias como son, no a muchas sería manifiesto con suficiente precisión y claridad el sentido de tales verdades, y por otra parte, no habría ninguna lengua que sirviera de norma común y constante, sobre la cual tener que regular el exacto sentido de las demás lenguas.
Pues bien, la lengua latina, ya desde hace siglos sustraída a las variaciones de significado que el uso cotidiano suele introducir en los vocablos, debe considerarse fija e invariable, ya que los nuevos significados de algunas palabras latinas, exigidos por el desarrollo, por la explicación y defensa de las verdades cristianas, han sido desde hace tiempo determinados en forma estable.”
Y por eso el latín “es una puerta que pone en contacto directo con las verdades cristianas transmitidas por la tradición y con los documentos de la enseñanza de la Iglesia”, y “un vínculo eficacísimo que une en admirable e inalterable continuidad a la Iglesia de hoy con la de ayer y mañana”.
(Veterum Sapientia)

Como ha demostrado la experiencia: “Traduttore, traditore” se aplica también en el ámbito litúrgico. Tomemos un ejemplo:
“Pro multis”: hace 6 años el Vaticano exigía traducir “por muchos” y no por todos (“pro ómnibus”), como se había hecho en diversos países y lenguas. Y eso a pesar que todos los ritos orientales dicen al igual que el texto latino “por muchos”.
Pero además el tema había sido tratado ex profeso por el Concilio de Trento.
“Pro multis” (polloi)
Dice el Catecismo Romano: “Cuando dijo pro vobis, dio a entender a los que estaban presentes o a los escogidos del pueblo judío, cuáles eran sus discípulos, excepto Judas, con los cuales estaba hablando. Y cuando añadió pro multis quiso se entendieran los demás elegidos de entre los judíos o los gentiles. Perfectamente, pues, obró no diciendo pro omnibus (por todos), ya que entonces sólo hablaba de los frutos de la Pasión, la cual sólo para los escogidos produce frutos de salvación” (II, cap.IV, n.24)

¿Qué está implica esta falsa traducción? Que nos salvamos todos…Como dijo un famoso teólogo, el Infierno no existe y si existe está vacío…

3. Santa Misa
Hay tres verdades fundamentales respecto a la Santa Misa:
-         Es un sacrificio propiciatorio
-         La presencia real de Cristo
-         El sacerdocio ministerial
                                            
a- LA MISA ES UN SACRIFICIO

Y sacrificio propiciatorio (no solamente de acción de gracias y de alabanza)
* Se ve claramente ya en el Ofertorio…: “Suscipe, Sancte Pater, omnipotens aeternae Deus, hanc inmaculatam hostiam, quam ego indignus famulus tuus offero tibi Deo meo vivo et vero…” por los pecados propios y ajenos…
Cáliz: “Offerimus tibi Domine, calicem salutaris…”

Un pastor luterano L.Reed dice respecto a esto: “…la parte central del ofertorio, ‘Suscipe Sancte Pater’ es una exposición perfecta de la doctrina romana sobre el sacrificio de la Misa”
Por eso fue cambiado por Lutero, ya que manifiesta claramente la teología católica de la Misa. En efecto, dijo el apóstata: “Repudiando todo lo que huele a sacrificio y Ofertorio juntamente con todo el Canon, retengamos aquello que es puro y santo, y así ordenemos nuestra Misa” (Formula Missae, 1523)

El Ofertorio actual (“Bendito seas Señor…”) es una bendición judía de la mesa.

* La presencia de la cruz sobre el altar y la obligación del sacerdote de mirar hacia ella en varias ocasiones recuerda esta unión entre el altar y la cruz
* También las bendiciones que se repiten abundantemente a lo largo del rito, aun después de la consagración
* El detalle tipográfico de los misales, al comenzar el Canon: “Te igitur…” se estila dibujar una Tau en forma de cruz
* La obligación de colocar reliquias de mártires en el altar…

La concepción de la Misa como Cena trajo aparejado:
- Sin fieles no celebro Misa: “Están fuera del camino de la verdad los que no quieren celebrar el Santo Sacrificio si el pueblo cristiano no se acerca a la sagrada mesa; pero más yerran todavía los que, para probar que es enteramente necesario  que los fieles, junto con el sacerdote, reciban el alimento eucarístico, afirman capciosamente que aquí no se trata sólo de un Sacrificio, sino del (Sacrificio) y del convite de la comunidad fraterna, y hacen de la Sagrada Comunión, recibida en común, como la cima de toda celebración”  (Pío XII, Mediator Dei)

b- CRISTO ESTÁ REALMENTE PRESENTE EN LA HOSTIA

En cada partícula de la sagrada hostia y en cada gota del cáliz está presente Nuestro Señor Jesucristo con su cuerpo, su sangre, su alma y divinidad.
De allí las múltiples muestras de respeto que le prodiga la Iglesia en la liturgia tradicional:

* Tres manteles: por respecto a la sangre de Cristo. Si se derrama será absorbida por ellos y luego se los purificará debidamente.
El mantel se hace de lino en memoria de la Sábana Santa que envolvió el sacratísmo Cuerpo de N.S.
* Genuflexión inmediatamente después de consagrar
* Los dedos permanecen unidos después de haber consagrado
* El comulgar de rodillas
* El uso de la patena
* La forma de hacer las purificaciones – recoger partículas del corporal




Gestos:
De rodillas:
“Existen ámbitos, no poco influyentes, que intentan convencernos de que no hay necesidad de arrodillarse” (p.209)

“Puede ser que la cultura moderna no comprenda el gesto de arrodillarse, en la medida en que es una cultura que se ha alejado de la fe, y no conoce ya aquel ante el que arrodillarse es el gesto adecuado, es más, interiormente necesario. Quien aprende a creer, aprende también a arrodillarse. Una fe o una liturgia que no conociese el acto de arrodillarse estaría enferma en un punto central. Allí donde ese gesto se haya perdido, hay que volver a aprenderlo, para permanecer con nuestra oración en comunión con los apóstoles y los mártires, en comunión con todo el cosmos y en unidad con Jesucristo mismo” (p.219)
San Pablo nos dice que al nombre de Jesús toda rodilla se dobla (debe doblarse), hasta en los Infiernos (Fil.2, 6-11)

El silencio: implica la pérdida del sentido del misterio. Ante la manifestación de lo divino uno se queda sin palabras, boquiabierto…Por sentimiento de reverencia ante lo que nos sobrepasa infinitamente y por arrobarnos frente a la belleza divina
Ratzinger: “Este concepto nobilísimo (el de participación activa) ha sufrido una restricción fatal en las interpretaciones postconciliares. Se ha llegado a creer que sólo se daba ‘participación activa’ allí donde tenía lugar una actividad exterior, verificable: discursos, palabras, cánticos, homilías, lecturas, estrechamiento de manos…Pero se ha olvidado que el Concilio, por actuosa participatio, entiende también el silencio, que permite una participación verdaderamente profunda y personal, abriéndonos a la escucha interior de la Palabra del Señor” (Informe sobre la fe, p.140)
Como momentos concretos el cardenal dice deben ser:
-         El Ofertorio
-         El Canon (ver abajo)
-         Especialmente la elevación de la Hostia
-         Algunas oraciones que el sacerdote dice solo: antes del Ev., etc

“Con disgusto de muchos liturgistas, en 1978 sostuve que no se ha dicho, en absoluto, que el Canon haya que recitarlo en voz alta. Después de haber reflexionado, quiero volver a repetirlo una vez más con insistencia, con la esperanza de que, después de veinte años esta tesis encuentre un poco más de comprensión…
…Pero, por lo que yo puedo ver, continúan negando la posibilidad de que también el silencio y precisamente el silencio, pueda contribuir a crear comunión ante Dios. No es, sin embargo, una coincidencia que en Jerusalén, incluso en tiempos más antiguos, se recitara parte del Canon en silencio, y que en Occidente el silencio durante el Canon…se haya convertido en norma.
Quien explica esto como consecuencia de equívocos, procede con demasiada ligereza. En efecto, no es verdad que la recitación en voz alta, y sin interrupción, de la plegaria eucarística sea la condición para la participación de todos en la plegaria eucarística” (p.240)

c- EL SACERDOCIO MINISTERIAL

Dom Guéranger: “La herejía antilitúrgica, para asentar para siempre su imperio, necesitaba destruir, de hecho y por principio, todo sacerdocio en el cristianismo…” “…En el protestantismo sólo hay laicos, y así tenía que ser puesto que ya no hay Liturgia, y ya no hay más Liturgia porque sólo hay laicos” (n.11)


Pío XII ya había denunciado este error de querer equipar el sacerdocio genérico de los fieles con el sacerdocio del presbítero.
“102. Es necesario, Venerables Hermanos, explicar claramente a vuestro rebaño cómo el hecho de que los fieles tomen parte en el Sacrificio Eucarístico no significa, sin embargo, que gocen de poderes sacerdotales.
   103. Hay en efecto, en nuestros días, algunos que, acercándose a errores ya condenados , enseñan que en el Nuevo Testamento, con el nombre de Sacerdocio, se entiende solamente algo común a todos los que han sido purificados en la fuente sagrada del Bautismo; y que el precepto dado por Jesús a los Apóstoles en la última Cena de que hiciesen lo que El había hecho, se refiere directamente a toda la Iglesia de fieles; y que el Sacerdocio jerárquico no se introdujo hasta más tarde. Sostienen por esto que el pueblo goza de una verdadera potestad sacerdotal, mientras que el Sacerdote actúa únicamente por oficio delegado de la comunidad. Creen, en consecuencia, que el Sacrificio Eucarístico es una verdadera y propia «concelebración», y que es mejor que los sacerdotes «concelebren» juntamente con el pueblo presente, que el que ofrezcan privadamente el Sacrificio en ausencia de éstos.
   104. Inútil es explicar hasta qué punto estos capciosos errores estén en contradicción con las verdades antes demostradas, cuando hemos hablado del puesto que corresponde al Sacerdote en el Cuerpo Místico de Jesús. Recordemos solamente que el Sacerdote hace las veces del pueblo, porque representa a la Persona de Nuestro Señor Jesucristo, en cuanto El es Cabeza de todos los miembros y se ofreció a Sí mismo por ellos: por esto va al altar, como Ministro de Cristo, siendo inferior a El, pero superior al pueblo. El pueblo, en cambio, no representando por ningún motivo a la Persona del Divino Redentor, y no siendo mediador entre sí mismo y Dios, no puede en ningún modo gozar de poderes sacerdotales.”

Algunas consecuencias de esta falsa concepción:

- Laicos que invaden el presbiterio
- Dan la comunión
- Comunión en la mano

"El análisis del Novus Ordo hecho por los dos cardenales no ha perdido nada de su valor, ni, infortunadamente, de su atemporalidad... Los resultados de la reforma son considerados por muchos hoy en día como devastadores. Fue mérito de los cardenales Ottaviani y Bacci descubrir muy rápidamente que la modificación de los ritos resultaría en un cambio fundamental de la doctrina". 
Card. Alfons Stickler, 27 de noviembre de 2004,
en ocasión de la reedición del la Intervención de Ottaviani


CONCLUSIÓN
Hemos visto pues que entre liturgia y fe existe una unión estrecha.
Por eso cerramos esta charla con un interrogante, una reflexión personal.
Dice Nuestro Señor Jesucristo: “…Cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen ustedes que encontrará Fe sobre la tierra?” (Lc.18, 8)
Ahora bien, la Parusía tendrá lugar cuando se haya removido el obstáculo (el “katejón”) que permitirá la manifestación del “Hijo de perdición”, como lo dice San Pablo en la II Tesalonicenses (2)
¿Cuál es ese obstáculo?
Santo Tomás pensaba que era la Cristiandad.
El P.Prat, gran exégeta, cree que se trata de San Miguel Arcángel
Pero quiero proponer una tercera alternativa: el “obstáculo” es la Santa Misa. Si la fe de los católicos está íntimamente unida a la liturgia, en la medida que desaparezca la liturgia, desaparecerá la fe.
Ahora bien según San Alfonso María de Ligorio la Misa desaparecerá algún día[14], y con ella la fe.
“…Por esto el demonio se esforzó siempre por suprimir la Misa del mundo, mediante los herejes, a quienes hizo precursores del Anticristo, que lo primero que procurará hacer y hará, será abolir el sacrificio del altar, en castigo de los pecados de los hombres, como profetizó Daniel(8, 11 ss.):’Y se ensoberbeció hasta contra el príncipe de la milicia, le quitó el sacrificio perpetuo y arruinó el lugar de su Santuario" 

("La dignidad y santidad sacerdotal", p.166, Apost.Mariano, Madrid, 1983)

Claro que no creemos se trate de la desaparición total de la Eucaristía. Quedará un puñado de cristianos valerosos y de una fe inconmovible reunidos en torno al altar, como María Santísima y San Juan a los pies de la cruz.
“Stat crux dum orbis volvitur”

Bibliografía

AMERIO, Romano. Iota Unum. Paris, NEL, 1987
DA SILVEIRA, Arnaldo V.X. Implicaciones teológicas y morales del Nuevo Ordo Missae. Mimeografiado, 1971

GAMBER, Klaus. La réforme liturgique en question.  Édition Sainte-Madeleine, 1992 

http://catholicapedia.net/Documents/cahier-saint-charlemagne/documents/C139_Gamber_La-Revolution-liturgique_28p.pdf

                     Vueltos hacia el Señor. http://www.geocities.ws/catolicosalerta/altar/altar_01.html
GARRIDO, Manuel. Curso de liturgia romana. Madrid, BAC, 1961. (Pp.64-72)
GUÉRANGER, Prosper (OSB). Institutions liturgiques. 
http://lamisadesiempre.blogspot.com.ar/2011/07/institutions-liturgiques-1-dom.html
MARTIMORT, A.G. La Iglesia en oración. 2ª.ed. Barcelona, Herder, 1967. (Pp.258-282)
OTTAVIANI, Alfredo (Cardenal) y BACCI, Antonio (C.). Breve Examen Critico del Novus Ordo Missae. 1969
RATZINGER, Joseph (cardenal) y MESSORI, Vittorio.  Informe sobre la fe. Madrid, BAC, 1985. (Sobre todo cap.IX)
RATZINGER, Joseph. El espíritu de la liturgia. Madrid, Cristiandad, 2001
RIGHETTI, Mario.  Historia de la liturgia. Madrid, BAC, 1955 (T.I, c.2)
VAGAGGINI, Cipriano (OSB). El sentido teológico de la liturgia. Madrid, BAC, 1965. (Especialmente la parte IV)

Artículos
- Fe y liturgia . Artículo Revista E-Aquinas  http://www.e-aquinas.net/
- Fe y liturgia. F.Brovelli (NDL)  http://mercaba.org/LITURGIA/NDL/F/fe_y_liturgia.htm
- Liturgia y catequesis. Julián López Martín (NDL)  http://mercaba.org/Catequetica/L/liturgia_y_catequesis.htm








[1] Conferencia pronunciada en el Congreso de jóvenes organizado por los Miles Christi- 8-X-2012. Hemos agregado algunas líneas, notas y bibliografía.
[2] “Entre todas las virtudes morales es la Religión la que más se acerca a Dios, pues realiza todo lo que directa e inmediatamente atañe al honor divino” (II-II-, q.81, a.6)
[3] In Boethii: De Trin. Lect1, q.1, a.2 (alias 11)
[4] Dz.238-49
[5] “…Y precisamente porque aquel conocimiento por connaturalidad constituye para el creyente una condición previa al acto de la fe  y un motivo de credibilidad basado sobre un elemento estrictamente personal y no conceptualmente analizable ni directamente comunicable, el creyente mismo no es capaz de defender la racionabilidad de su adhesión por vía de razonamiento contra las eventuales objeciones, sino recurriendo a argumentos tomados en otro plano y de otra naturaleza. Para dar cuenta a sí mismo o a otros, por vía de razonamiento, explicando y discutiendo, de la racionabilidad de su acto de adhesión, el creyente deberá estar siempre en un plano conceptual y no puramente personal” (Vagaggini, p.502)
[6] “Instrumentum principale magisterii ordinarii Ecclesiae”. Carta al abad B.Capelle. Quest.lit. et paroiss. (1936), p.134
[7] Epist. ad Episcopos Galliarum, Migne, Patrol. lat. 50, 535.
[8] San Juan de la Cruz, Llama de amor viva IIII, 30-62
[9] Instituciones Litúrgicas. Libro I, cap.XIV
[10] "Tournés vers le Seigneur", Prefacio
[11] O.c., p.20
[12] Martín Lutero, "Deutsche Messe und Ordnung des Gottesdientes", 1526
Un análisis detallado de este asunto se puede ver aquí: “Por qué el latín es la lengua de la Iglesia”: http://lamisadesiempre.blogspot.com.ar/search/label/LAT%C3%8DN
[14] Lo mismo afirma Dom Guéranger

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